Los abuelos fallaron

  • Semillas de conciencia
  • Gabriel Rubio Badillo

Ciudad de México /

No solo están mal de la cabeza los padres del niño que golpearon y amenazaron a la maestra en la escuela de Cuautitlán Izcalli, en Edomex… Los abuelos del niño también tienen un grave daño en la mente y en el corazón.

¿Qué tanto puedes fracasar en la crianza de tus hijos para que, al llegar a adultos, les parezca normal golpear y encañonar a alguien y amenazarle de muerte? Y peor aún: hacerlo frente a su propio hijo.

Imaginemos el daño mental que el niño del video tiene ya en su cabeza y corazón. ¿Adónde te lleva la vida con padres tan perturbados?

Afortunadamente fueron detenidos y resulta que el orangután de la pistola ya cuenta con antecedentes legales, y encima intentó sobornar a los policías; ahora solo falta que les toquen jueces o ministerios públicos podridos y acaben siendo liberados.

Pero lo que debe ocuparnos de forma prioritaria es la enorme simplicidad con que aceptamos a la violencia como una compañera de vida; con total normalidad.

¿Qué pasará con ese niño que crecerá con sus padres en la cárcel si la justicia actúa como debe y no se vende? ¿Alguien le explicará que fue por sus pésimas decisiones? ¿O crecerá resentido y equivocado, creyendo que ellos son las víctimas? Las bases para convertirse en un delincuente ya las tiene; ha crecido en un ambiente pútrido y desviado. La violencia no solo proviene de los videojuegos y series de TV que ven nuestros hijos, o de las canciones deplorables que les permitimos escuchar; viene también, y con mayor toxicidad, de la forma en que nos ven resolver diferencias en casa.

De una violencia doméstica que por lo menos emplea insultos y vulgaridades entre los padres de familia. Pero que también escala con frecuencia a los golpes y fracturas graves, o culmina con los padres asesinados entre ellos.

Proviene de incidentes de tránsito que degeneran en golpes o balazos con saldos mortales, entre su padre y el taxista. Es un legado maldito que no surgió de la noche a la mañana.

Los abuelos modernos, papás de estos padres tan jóvenes, se equivocaron de manera brutal en su falta de límites y en un amor mal entendido. ¿Cómo resolver esta enorme falla transgeneracional que corrompe hasta a los nietos?


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