En esta semana circularon cuatro vídeos denigrantes y ofensivos hacia adultos mayores en México: uno de ellos protagonizado por mujeres políticas y nefastas, del estado de Puebla, que emitieron comentarios lamentables y desafortunados sobre la apariencia y el aroma de personas mayores.
En otro vídeo, aún más reprobable, un desgraciado y cobarde sujeto, durante una carrera atlética en el municipio de Huamantla, Tlaxcala, derriba de manera violenta y abusiva a un abuelito, al parecer por no tener un registro oficial en esa competencia. Y el miserable tipo, deja al anciano tirado en el pavimento, sin prestarle ningún tipo de ayuda.
Tanto las tipas políticas nefastas, como el sujeto cobarde, emitieron después los típicos vídeos hipócritas y presionados por el escándalo en redes sociales, intentando disculparse, generando aún más coraje y rechazo por parte de la opinión pública, que ya se encontraba bastante encendida.
El tercer video ocurre en CdMx y es el de un simio motociclista peor de cobarde, que comienza a agredir a golpes al chofer de una camioneta, (también una persona de la tercera edad).
En este caso afortunadamente la gente intervino para defender al abuelito, y le propinaron una tunda muy merecida, probablemente cansados de que las autoridades no hagan nada con este tipo de gente miserable.
El cuarto video fue grabado también en la ciudad de México, donde otro orangután aparentemente intoxicado, molesta y agrede a un anciano en la vía pública, pero este de inmediato pide ayuda y una patrulla acude a poner orden.
Un oficial desciende para encarar al joven agresivo, y el miserable sujeto muestra una actitud retadora ante la autoridad, por lo que el policía lo somete de inmediato y le da un merecido escarmiento. Otro final feliz afortunadamente.
La primera impresión podría ser que la juventud está perdida y que los jóvenes son irreverentes en esencia. Pero la verdad es que no son ellos el único eslabón torcido de la cadena; son sus padres y quizá sus abuelos, que olvidaron transmitir los valores más elementales como el respeto y el agradecimiento.
Una sociedad que no ama ni respeta a sus mayores, sin duda va camino al abismo.