'Narco': empleos precarios

Ciudad de México /

Como resultado del operativo en el que murió Nemesio Oseguera, alias El Mencho, se pudieron conocer algunos detalles interesantes del funcionamiento del crimen organizado en México. Por ejemplo, gracias a documentos hallados en la cabaña en la que se refugiaba Oseguera, se tuvo acceso a un listado de los pagos semanales que realizaba la organización criminal. Algunos pagos correspondían a sobornos a funcionarios y policías que les brindaban algún tipo de protección, pero otros se referían a la nómina salarial de los diversos miembros del cártel.

Las listas mencionan el pago semanal a los llamados “halcones”, personas que realizan vigilancia en las calles, así como a los llamados “muchachos de choke” (o pistoleros). Los “halcones” recibían entre 2 y 3 mil pesos semanales. Por ejemplo, una nota titulada “Semana 1” decía “36 halcones de $2 mil c/u, 06-12-25, $72,000”. En otros renglones de la misma nota se lee: “4 muchachos base Halcones … $12,000”, “4 relevos base Halcones …$12,000”, “3 corredores Halcones … $9,000”.  A diferencia de los halcones, los pistoleros tenían una mejor remuneración: $4 mil pesos semanales. Una nota titulada “Semana 2” lo describía así: “26 muchachos de choke … $104,000”, es decir, 4 mil pesos por persona.

Llama la atención que no se trata de salarios o remuneraciones muy elevadas. No, al menos, si consideramos que el salario mínimo en 2025 era precisamente de 2 mil pesos a la semana en la mayor parte del país y de 3 mil pesos semanales en la frontera norte. Por su parte, el salario de un soldado raso en el Ejército mexicano es de 18 mil pesos mensuales, es decir, más alto que el de halcones o pistoleros.

Lo anterior revela que los empleos que ofrece el crimen organizado son relativamente mal pagados, sin ninguna prestación social o laboral y con un alto riesgo de perder la vida o la libertad. Se puede pensar que los ingresos económicos no son el principal incentivo para que los jóvenes se enrolen en el narco. Es posible que así sea. Puede ser que la adrenalina o la idea de una vida glamorosa sea lo que les atrae. Sin embargo, es aquí en donde se vuelve relevante un video que se hizo viral la semana pasada y que coincide con los montos mencionados. Se trata de un joven con indumentaria del crimen organizado que camina en una zona montañosa, sudoroso y aparentemente herido, que mira directamente a su celular: “Mándale este video a tu hijo, carnal. Neta, no te alucines. Así andaba yo y mira cómo ando. No hay carros, no hay morras. Puro miedo por 3 mil pesos. Mejor estudia.”

Este fenómeno de los bajos ingresos de los criminales no es ni nuevo ni exclusivo de México. En 2005, Steve Levitt y Sudhir Venkatesh documentaron algo similar en el libro Freakonomics. Ellos mostraron que los pandilleros de bajo rango que distribuían crack en Chicago ganaban menos del salario mínimo y que llevaban vidas precarias. Tanto allá como acá, es posible que la falta de oportunidades y una mala información induzcan a muchos jóvenes a tomar la ruta del crimen. Por ello, ofrecer más y mejores alternativas a los jóvenes sigue y seguirá siendo una forma posible de contribuir a reducir la base laboral de la que se nutre el crimen organizado. 


  • Gerardo Esquivel
  • Economista.
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