Penélope y la certidumbre

Ciudad de México /

Todo mundo conoce la historia de Penélope, personaje de la mitología griega que destejía por la noche lo que había tejido en el día. Así estamos nosotros con el intento de construir un entorno de mayor certidumbre que sea propicio para la inversión y el crecimiento: avanzamos un poco en el día y retrocedemos por la noche. Por un lado, se anuncian proyectos de inversión mixta y se realizan acercamientos con el sector privado. Por el otro, algunas instancias, como el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), toman decisiones que afectan negativamente la confianza y la certeza jurídica.

El caso más reciente fue la autorización que otorgó la SCJN a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para que esta pueda congelar o suspender el acceso a cuentas bancarias sin que exista la instrucción de un juez o de una autoridad financiera internacional. Esta decisión es, como ya lo han señalado varios especialistas, abiertamente violatoria del derecho de propiedad de las personas y de la presunción de inocencia a la que todos los mexicanos tenemos derecho.

La defensa que hicieron los ministros de la Corte que aprobaron esta medida fue francamente ridícula: le llamaron medida administrativa a una decisión que puede afectar la vida y el bienestar de las personas afectadas. Estos ministros tomaron esta decisión a sabiendas de que esta medida no tiene ninguna definición sobre su temporalidad ni de las condiciones bajo las que puede ocurrir dicha suspensión. Quedará para la posteridad el discurso cantinflesco de la ministra Ma. Estela Ríos, exconsejera jurídica de la Presidencia, para intentar justificar su voto aprobatorio.

El poder que le otorgó la Corte a la UIF es desproporcionado y, peor aún, discrecional. ¿Quién define lo que se considera sospechoso? No basta con que el actual director de la UIF salga a decir que ese poder solo se utilizará contra personas sospechosas de estar vinculadas al crimen organizado y que no se usará con motivaciones políticas. Esto pudiera incluso ser cierto en su caso personal, pero ¿quién garantiza que alguien más en el futuro no pudiera hacer un mal uso de dicho poder? Ya en el pasado reciente vimos a un exdirector de la UIF prestarse a utilizar políticamente a esa instancia. ¿Por qué esto no podría repetirse?

La decisión de la Corte es dañina en otra dimensión: confirma los prejuicios y las peores expectativas que muchos tenían sobre la reforma judicial. La idea expresada por muchos en el sentido de que con esta reforma se podría afectar la certeza jurídica ahora cobra vida y se materializa precisamente en decisiones como esta. No sorprende saber que, en la más reciente encuesta del Banco de México a Especialistas del Sector Privado, 0 por ciento (¡cero!) de ellos considere que este es un buen momento para realizar inversiones y que 68 por ciento opine que el clima de negocios en los próximos seis meses se mantendrá igual o que podría incluso empeorar. Dejemos de destejer de noche lo que tejemos de día. Lo que en Penélope era un acto de fidelidad extrema, en este caso es un acto de mera incongruencia política.


  • Gerardo Esquivel
  • Economista.
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