Gil Gamés
  • Marx Arriaga y Sady Loaiza, educadores

    Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil meditaba: nada se va para siempre, todo regresa. Aquellos tiempos, qué recuerdos. Gamés era un joven combativo que se formaba intelectual
  • El profesor de Macron

    Gil bajaba la cortina de la semana. El suplemento Laberinto de su periódico MILENIO siempre trae algo en la manopla editor
  • Que sí, que no, el ruletero

    Grandes cambios en el último minuto. Los días cambian de color. Martes en el salón de la Tesorería de las mañaneras: “Lo estimo mucho, lo re
  • Algo huele mal en Dinamarca

    La lectora y el lector lo saben: empresarios, políticos y activistas llamaron a construir un México plural en el cual el diálogo, la democracia y el Estado de derecho sean la bases del país. Gil af
  • ¿Qué nos pasó?

    Gil no sabe si es binario o no binario. No se alarmen, así pasa: ¿yo qué soy, cómo me ves? Pues te veo grandesón. ¿Un ruco no binario? Nunca es tarde, medita Gilga. Siempre que estas dos palabras a
  • Un presidente enojado

    Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en la ira; así sin más, en la ira, ese sentimiento muy grande de enojo que puede llegar a ser incluso violento, según el tumbabur
  • Annie Ernaux

    Gil cerraba la semana como un hilacho, y apenas empieza el año. El portal de La Revista de la Universidad de México ha puesto a circular de nuevo una notable entrevista con Annie Ernaux re
  • El estacionamiento de Perisur

    Gil dudaba: ¿qué escribir en este día? Pero escribir de verdad, no sus gacetillas diarias. Y piense y piense, hasta que, ¡eureka!, las musas entran en tropel por la ventana. Aquí vamos: Vine a Coma
  • La ministra y el cable pelón

    A Gamés siempre le gustó aquel letrero en la tienda: “imitaciones auténticas”. Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en su periódico El Universal, en una nota de