El poder en la razón

  • Colmillo Jurídico
  • Gizeh Vicente Polo Ballinas

Ciudad de México /

Recientemente, Ricardo Corona, presidente de CAEITAM y columnista de Milenio, publicó un artículo titulado El Poder de la Razón en el que discute la importancia del acceso a la información y transparencia como medio para reducir las diferencias en el entendimiento de los fenómenos sociales y las múltiples narrativas divisorias sobre éstos: el poder de la razón como equivalente semántico de la información es poder; pero también, como herramienta que disuelve las visiones delusorias de la realidad, posibles fuentes de la incertidumbre tan generalizada en estos tiempos.

Muchos autores contemporáneos coinciden en que la democracia es un entendimiento sobre el papel que debe despeñar, no solamente la mayoría de personas, sino la razón en el ámbito de la política: la razón como fuente de entendimiento en la diversidad y protagonista en la toma de decisiones; la razón como pauta de diálogo, replanteamiento de nuestras convicciones y como diría Francesco Viola, como supuesto para la “búsqueda de bases para principios comunes”.

¿Para qué? Para lograr entendimientos más justos a los que hemos alcanzado con base en la fuerza, caprichos o ideologías. Por esto debe privilegiarse la comunicación basada en una estructura de cooperación (más que en estrategias orientadas al cálculo de intereses) y partir de un conjunto de condiciones que sean universales para todos (por ello, las creencias religiosas, los argumentos metafísicos o los golpes de autoridad, no son buenos candidatos para buscar soluciones comunes a problemas reales).

En una relectura bajo estos términos del artículo 39 constitucional, podría decirse que el pueblo no solamente ejerce su soberanía a través del voto o su consentimiento para instituir los poderes del Estado, sino que ejerce su verdadero poder de soberano en la toma de decisiones informadas y en la libertad para entablar debates “robustos y desinhibidos” (citando a un amigo). ¿Para qué? Para allegarse de información que afecta al mundo y la vida en sociedad; para combatir fanatismos y disipar la ignorancia.

Los mexicanos tenemos instituciones que nos permiten acceder a lo anterior. Juegan un papel preponderante: el pensamiento científico en la educación pública, las universidades públicas y su autonomía, la prensa y medios libres, el INAI, el INEGI, la ASF, el CONACYT, el ejercicio libre de la profesión, la laicidad, el derecho de petición y la independencia de los órganos jurisdiccionales. Si bien perfectibles, todas estas instituciones deben ser protegidas, fortalecidas y su desmantelamiento evitado porque son garantías de nuestro poder y libertades; son el medio a través de las cuales los ciudadanos nos empoderamos y a través de las cuales el pueblo es y podrá ser, el verdadero soberano.

@gizehpol

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