Apuntes de 100 horas

Jalisco /

El domingo andaba adelantado en el tiempo. Volé la madrugada del sábado hacia Montevideo, por lo que la noticia de los bloqueos en Tapalpa me agarraron en escala en el Aeropuerto de Panamá, una hora adelante en huso horario. Radioescuchas me advirtieron que había movimientos inusuales en esa zona y en el Área Metropolitana de Guadalajara.

A partir de ahí lo que ha pasado hasta ahora lo he vivido en distintos campos, por supuesto el periodístico, el personal y también el de relator para gente que, a mi alrededor, me preguntaba ¿Qué está pasando en México?

Esa pregunta es la que todos deberíamos hacernos en distintos tiempos.

¿Qué pasó? La respuesta es compleja porque hay muchos responsables. El crecimiento del Cartel Jalisco Nueva Generación no es responsabilidad de un periodo o nivel de gobierno, pero si debemos entender el papel de cada uno de ellos. Oseguera comprendió que en México las cosas se mueven por dinero o temor, desde ahí construyó un imperio que compraba, sumaba y convocaba lealtades de todos tipos, desde criminales que hacían suya la marca para aumentar sus ganancias y amedrentar enemigos hasta políticos que querían ganar a toda costa y sabían que no lo lograrían con sus talentos -o falta de ellos-.

El Mencho no cayó en Tapalpa de accidente, vamos: los turistas sabían que era un lugar que frecuentaba y atestiguan que ya sabían de su visita a partir de las comunicaciones bloqueadas.

Pero no era Tapalpa el problema. La impunidad se encontraba en todos niveles y eso hizo que el lavado de dinero y la extorsión crecieran a todos niveles. Guadalajara es una ciudad de mucho dinero pero poca industria, grandes edificios poco habitados, números que no se sostienen aun con la especulación inmobiliaria. Todos sabían que pasaba pero nadie denunciaba, incluidos los medios locales que preferían ver el fenómeno de lejos a reserva de sufrir un levantón de horas, días o permanente.

Jalisco no era ni es el único lugar donde Oseguera puso su impronta. 20 estados de México saben que el control lo tiene esa organización.

¿Qué pasa? Muchos dirán que la estrategia de López Obrador fue desmantelada por su sucesora al ver el fracaso de la misma, pero La evidencia llama a otra lógica. Trump ha presionado hasta la médula para ver resultados que pueda presumir a sus electores. Sabe que el hacerlo con el tema migratorio ya no será efectivo de aquí a noviembre Y menos luego de los acontecimientos de Minnesota.

Ya no eran suficientes los narcos encarcelados en México y los otorgados cantaron ya lo necesario. México se vio en la encrucijada de dar políticos del partido en el poder -con la consecuente baja electoral para 2027- o arriesgarse y dar el nombre que le importaba a los Estados Unidos. Decidieron lo segundo.

El resultado fue una furiosa respuesta de la organización, primero para intentar liberar a su líder y, después, para preparar la venganza, dirigida a quienes los traicionaron. Los bloqueos de domingo principalmente y lunes fueron una muestra de que se abatió al fundador, no a la estructura que, desde hace mucho, sabe cómo debe de manejarse ante la eventual desaparición de Oseguera.

El operativo se hizo en petit comité, sin que lo supiera Marina, Guardia Nacional y el gobierno estatal. Vamos, según las declaraciones de la presidenta, ni ella fue enterada del mismo, probablemente por la exigencia norteamericana de no fallar.

Eso hizo que las siguientes horas fueran de caos e incertidumbre para todos. Intentar evitar que Jalisco se convirtiera en Sinaloa -donde la tranquilidad no ha regresado desde la abducción del Mayo Zambada- parece es la misión.

¿Qué pasará? Es pronto para saberlo. El cartel tendrá nuevos liderazgos y pareciera -según su actuación pasada- que podría actuar contra quienes lo traicionaron. Esto incluye funcionarios de todos los órdenes de gobierno más que población civil.

El gobierno federal deberá poner especial atención a ello.

Mientras, el gobierno estatal y los locales trabajan en reconstruir el tejido social, diezmado por los sucesos del domingo.

La gente aún tiene miedo pese a regresar poco a poco a sus actividades. El llamado a no ceder espacios públicos debe de ser la constante, el miedo nunca ha sido buen consejero.

A un poco más de 100 horas, la historia aún no termina de relatarse. Eso da espacio para otras reflexiones y señalamientos que, seguro, estarán actuales en una semana.


  • Gonzalo Oliveros
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite