Guerra de propaganda

Jalisco /

La cuenta oficial del primer ministro de Israel ofrece unas fotografías devastadoras: restos de bebés de meses o días degollados, asesinados por los terroristas de Hamás en los ataques del sábado pasado.

Las atrocidades han ocasionado el levantamiento de una guerra no solo armada sino digital, donde ambos bandos -y sus aliados- intentan coptar simpatías e indignación, repudio y frustración, apoyos y señalamientos

Es claro que las guerra no son exclusivas de un territorio, pero la utilización de las redes sociales como nuevo campo de batalla desnuda algunas miserias humanas inaceptables.

Cierto, el gobierno de extrema derecha de Benjamin Netanyahu ha sido no cruel, despiadado con la población de Gaza, la cual también ha sido utilizada dentro de una estrategia de debilitamiento al gobierno de CisJordania -el West Bank-. El líder político israelí ha intentado afianzar su poderío interno con la promesa doméstica de aniquilar a quienes -desde su óptica- luchan por el territorio que hoy ocupa Israel.

Netanyahu pensó que podía manejar ambas cosas: ablandar al West Bank y controlar a Hamás en la zona de Gaza. El cálculo fue errado con consecuencias que la ciudadanía israelí le cobrará en la siguiente elección.

No obstante, este no es momento de hacer la comparación pues se le quita carga al ataque a civiles que en estricto sentido es la definición de terrorismo. Hagamos la reflexión: ustedes deciden ir a un festival musical de psychedelic trance -uno de los géneros más populares y desarrollados en el país-, porque van a asistir la mayoría de sus amigos.

Ahí, mientras disfrutan del evento, ven a lo lejos hombres volando en parapentes. Parecerían que son parte del espectáculo de este tipo de festivales.

Al llegar, sacan armas y disparan a quemarropa, asesinando a los primeros asistentes que se encuentran. Ustedes corren buscando refugio, algo difícil ante la conformación del festival, montado en un descampado. Además, muchos de sus compañeros están bajo los efectos del alcohol y drogas.

Los atrapan los terroristas quienes los dividen en distintos grupos. Algunos son utilizados de trofeo, otros son mantenidos como rehenes. Otros más, asesinados.

Así, escalado a Kibutz, casas, comercios. Civiles que comenzaban un día normal sometidos y asesinados por un grupo que no respeta los derechos humanos de sus propios conciudadanos.

La confusión sobre Palestina y Hamás ha hecho trastabillar a más de un político, que en la confusión han justificado tácitamente los eventos del fin de semana. Todo, por evitar caer en la polarización política donde Israel sea la víctima cuando, en realidad, lo son los ciudadanos de ambos frentes por encima de los extremismos.

Probablemente, hoy viernes veremos una escalada de violencia profusa en Medio Oriente. Somos responsables que la guerra de propaganda no acabe por engullirnos como promueven los diversos personajes públicos de una izquierda indolente y sin vergüenza.

Ustedes saben quiénes son.


  • Gonzalo Oliveros
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