La discusión sobre la nueva Secretaría levantó ánimos en niveles distintos de la sociedad tapatía. Cierto, Jalisco nunca pierde y cuando lo hace, arrebata dice el dicho, pero la polémica se desbordó en todo el proceso.
Enrique Alfaro me dijo ayer que la extinción del Instituto Jalisciense de las Mujeres era algo cantado desde la campaña al igual que la creación de la Secretaría de Igualdad Sustantiva. Detalló cómo miles de mujeres del estado votaron por él a partir de la propuesta y de cómo se hicieron mesas a las cuales no asistieron las opositoras, aun así se realizaron modificaciones al reglamento que entrará en operación
Ellas disienten e insisten que no es lo mismo que lo mesmo. Argumentan que lo ofertado en campaña no es lo que se implementó en el Congreso de Jalisco a mediados de la semana, aducen que el nombre de la secretaría es un retroceso y puntualizan que la votación fue determinante gracias al número de votos masculinos.
Caso aparte es ese: la votación en el Congreso. Salvador Caro demostró que puede sacar iniciativas en el arreo de la grey, pero también se dejaron huecos enormes de negociación y la rapidez del proceso dejó un tufo donde la política fue arrollada por la urgencia.
Cierto, el piso para las mujeres es disparejo pese a ser mayoría en la población. Síntoma de una sociedad en donde el ciudadano exige al gobierno distintas instancias para protegerse de la incapacidad del propio gobierno de dotar a todos de condiciones óptimas de desarrollo.
Cabe aquí recordar una historia triste en todos sentidos: ante el avance de delitos sexuales en el transporte público de la Ciudad de México, se dotó a la agencia 50 del MP de cualidades para perseguir a delincuentes. De pronto, comenzaron a proliferar denuncias de hombres que se decían inocentes. Pronto se supo que, si bien había una cantidad considerable de acosos, otros eran falsos y las denuncias se levantaban para lograr extorsionar a jóvenes y ancianos.
En esta semana, proliferaron las denuncias de mujeres que sufrieron intentos de secuestro en el metro capitalino ante la indiferencia de cuerpos de seguridad y ciudadanos.
Al ser cuestionados, usuarios del STC se dijeron alarmados por las denuncias... pero temerosos de ser acusados pese a ser inocentes.
En todos los casos, un eficiente sistema de justicia y protección acompañado de una eficaz política de comunicación ayudaría a erradicar miedos y aumentar denuncias y colaboración ciudadana.
A veces, es muy sencillo que todos ganen.
A veces.
goliveros@me.com
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Gonzalo Oliveros
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