México o Rocha Moya

Jalisco /

Esa es la decisión que deberá tomar Claudia Sheinbaum en días próximos. Por desgracia, creo que todos sabemos cuál será la respuesta.

La acusación que ayer al mediodía emitió una corte en Nueva York en realidad no es sorpresiva ni casual. Durante meses, los periodistas en Sinaloa -específicamente, en Culiacán- relataban las atrocidades y los problemas existentes en el estado a partir de la colusión del gobierno estatal y el poder político que era protegido por López Obrador desde el centro. Faltaba más: Rocha Moya había sido senador y era gobernador luego de ser fiel escudero del eterno candidato. No pierdan el dato como seguro tampoco lo tienen olvidado los fiscales gringos.

Parecía que el futuro del amigo personal del AMLO era muy cómodo…hasta que el “Mayo” fue secuestrado.

El infierno sinaloense se desató a la par de las acusaciones de Zambada en contra del cuate de López, quien lo defendió hasta el final de su gobierno.

Llegó 2025 y con él la fiereza de Trump, que pronto nombro a los cárteles de la droga organizaciones terroristas. La presidenta ha contenido los intentos de la administración republicana por invadir o aniquilar capos en territorio nacional, labor altamente complicada cuando, además, debes negociar aranceles y migración.

Nada ayuda a ese escenario las presiones radicales de miembros de MORENA y el gobierno actual -recomendados y alfiles de López Obrador que, aunque lo nieguen, sigue moviendo piezas para protegerlos y protegerse- que quieren posiciones vocales y políticas de confrontación a Trump y lo que representa no por cuestiones ideológicas (no se confundan) sino por los pingües negocios que son financiados desde países contrarios a los Estados Unidos. La irritación por las acciones en Venezuela, Irán y la presión hacia el gobierno cubano al quedarse poco a poco sin mecenas y operadores confiables para labores de propaganda llegó hasta Palacio Nacional. Jesús Ramírez -como una de las pocas voces que Sheinbaum escucha- aconsejó poner tierra de por medio y participar en la reunión de países no alineados versión 2026, donde la presidenta convivió con los Super Amigos de Cuba, llámense Petro, Lula o Sánchez.

Eso parece que colmó la paciencia de los radicales gringos que, desde hace tiempo, presionan a Trump a terminar con la cordialidad a México y la buena voluntad dirigida a Sheinbaum.

A esto, habría que agregar la beligerancia -que bien podría ser incidental ante las señales emanadas desde Nueva York- contra la CIA y su incursión en Chihuahua para desmantelar el narcolaboratorio más grande de esta administración y la pasada.

En el pleito contra la gobernadora Campos -al cual se le agrego gasolina para beneficiar a Andrea Chávez y avanzar en la sed de venganza de Javier Corral-, el embajador Johnsson arremetió contra la corrupción de mexicana, además de filtrar al diario LA Times (nada cercano a la ideología MAGA) de las próximas acciones contra políticos morenistas.

Ayer se cumplió lo que todo mundo sabía: hay narcopolíticos en el poder. Lo saben los jaliscienses que sufrieron de las extorsiones y el terror en Tequila, donde Diego Rivera sometía a la población en acuerdo con Audias Flores Silva, el Jardinero, detenido apenas esta semana.

Y al igual que con Rivera -donde políticos de Morena en Jalisco lo defendieron aun después de la detención por parte del gobierno federal de la 4T- ahora la estructura del poder vigente cobija al gobernador de Sinaloa, niegan la detención y exigen prudencia a los norteamericanos, esa misma que no tuvieron en el caso García Luna quien, además, fue condenado a partir de pruebas testimoniales. La serpiente mordiéndose la cola.

El aparato prefiere defender a un gobernador que ha sido señalado por narcos, periodistas, opositores, activistas y población en general por ineficiente o corrupto. Eso ocasionará que se complique la negociación del T-MEC -tan frágil al instante- y habilita a Trump a insistir cómo México es un narcogobierno al estilo Venezuela.

La decisión de Sheinbaum será dolorosa, pero al escoger a Rocha Moya para satisfacer a López Obrador y los radicales de su movimiento, la presidenta sacrificará al país entero.

El país a cambio de una sarta de pillos. Vaya decisión.


  • Gonzalo Oliveros
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