Un pequeño recuento

Jalisco /
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Como muchos de ustedes saben, llevo 17 años haciendo radio matutina, primero en una estación de radio llamada RMX –donde conduje durante una década el programa “Golpe de Estado” – y, tras su pausa, en la efímera Rock 101 del 95.9 y, después, en radio digital donde diariamente tengo una audiencia que compite de forma saludable con espacios informativos de radio abierta.

Desde el inicio, he visto como el tema del agua tenía aristas que tratar, tanto por las denuncias que llegaban al espacio como por el reporteo que mi equipo realizaba.

Recuerdo haber denunciado, desde 2010, los problemas de las plantas de tratamiento en Juanacatlán, donde el entonces presidente municipal reclamaba la falta de presupuesto para poder tener encendidas las plantas…no había dinero en el presupuesto municipal para ello.

Luego, los vecinos de la colonia Americana encontraron en el espacio un lugar donde denunciaban una y otra vez el desarrollo inmobiliario que no iba de la mano de la construcción de infraestructura. El drenaje y tuberías de agua potable estaban diseñadas para casas habitación de una familia de cinco en lugares donde se alzaron edificios de 300 personas.

La explicación es sencilla: Guadalajara comenzó un proceso de crecimiento adolescente, donde las decisiones para convertirse en metrópoli eran parecidas a otras en el país: acrecentar las obras que lucieran a los ojos del ciudadano y dejar para después esas que causaran molestia y que, en el tiempo, no se vieran. Una avenida de seis carriles siempre tendrá un mejor propósito electoral que una nueva tubería.

Llegaron a los micrófonos de RMX habitantes de Temacapulín a denunciar la forma en la cual su comunidad sería inundada por las necesidades de la presa El Zapotillo. También, hay que decirlo, llegaron los defensores de la obra al indicar que al no tenerla haría problemas de suministro no solo para la capital jalisciense sino también para León.

En todos los casos, escuché a los vecinos y confronté a los políticos que, desde entonces, querían sacar provecho electoral de los problemas del agua. Recuerdo cuando los miembros de Movimiento Ciudadano reclamaban esa posición en el caso de Temacapulín y reclamaban incluso mi señalamiento con insidias que, hoy, me repiten desde cuentas granja los miembros de la coalición opositora.

MC cambió de postura en el caso del Zapotillo al llegar al poder. Alfaro tuvo que ceder no ante los reclamos de Temacapulín, sino ante la promesa presidencial de no inundar el pueblo. Encontró la forma de garantizar el abasto de agua a Guadalajara pero no mencionó los problemas de potabilización que, además, se agravaron de forma curiosa en los últimos meses.

Hace alrededor de cuatro meses, platiqué al aire en “El Tapatío” –espacio que comparto con Jair Cardoso en Imagen Radio– con Juan Pablo Macías, ciudadano que ha aprendido de la problemática del agua desde la cuna, ya que su padre fue director del SIAPA. Hablamos entonces de lo que sucedía con el anterior director del organismo y ahí dije claramente que el ciudadano estaba tomando “agua con caca”.

Señalar los errores en búsqueda de soluciones debe ser la labor periodística y ciudadana…pero aquí también hay mano negra.

El nuevo director del SIAPA, el Sr. Jauregui, se ha visto rebasado en el tamaño del problema y los escándalos añadidos que no ayudan en nada. A eso, hay que agregar la sevicia opositora que aprieta para hundir las posibilidades del partido naranja para 2027.

En el juego político se vale eso y más, pero las respuestas deberían ser igual de potentes. No obstante, aquí hay un elemento más a considerar: el juego de la comentocracia.

Más de una voz y columnista olvida señalar cómo desde la federación se ha ahorcado al gobierno estatal y se pretende confundir al ciudadano. Se refieren a inversiones hechas con motivo de la Copa Mundial de Fútbol pero olvidan señalar que dichos fondos fueron etiquetados y concertados por el gobierno de López Obrador y la FIFA; se escandalizan por la posibilidad de utilizar capital privado para solucionar el problema pero obvian que es el esquema que usa el gobierno de la 4T para construir infraestructura como carreteras; se burlan de Pablo Lemus tras que la presidenta afirmo que debía asumir sus responsabilidades pero dejan de lado la aceptación implícita que no se ha dado un peso a la infraestructura hídrica de la ciudad.

No es de a gratis, juegan a la imparcialidad pero tienen una agenda clara pagada y cilindrada hasta desde medios públicos que se dicen imparciales pero que es notoria su apuesta para que alguien cercano a la UdeG llegue a gobernar la ciudad y, luego, el estado.

No por nada, comentócratas y locutores cercanos a estas voces -curiosamente, de Radio UdeG- me acusan de lo mismo que hicieron esas voces hoy pérdidas de MC en la década cero del siglo.

El motor es notorio, vamos a ver cuánto les dura.


  • Gonzalo Oliveros
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