Empiezan a asomarse indicios de que toda esta pandemia (en cierto sentido una fake pandemic) haya sido planeada de manera deliberada desde los sótanos del Deep State (el llamado Estado Profundo) y del NWO (siglas en inglés del Nuevo Orden Mundial, el membrete de cuyo nacimiento dio cuenta Bush padre y que según Wikipedia desde la teoría de la conspiración propugna la existencia de un plan diseñado con el fin de imponer un gobierno único –colectivista, burocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos– a nivel mundial).
Apenas el 20 de marzo pasado Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano y ex director de la CIA, en CNN deslizó por televisión, hablando del coronavirus que: “Este es un ejercicio en vivo”. En su idioma: “We’re in a live exercise here” sugiriendo que la crisis del coronavirus seguía un guión planeado y orquestado con antelación.
El presidente Trump, que estaba a su lado, reaccionó instintivamente al escuchar lo anterior y le replicó con aparente candidez frente a las cámaras: “Deberían habérnoslo dicho”, reforzando la idea de que los presidentes y primeros ministros no gobiernan sus países realmente, sino que más bien les comunican de qué se trata y los conminan a subirse a bordo de la trama del engaño. O bien, Trump estaba enterado y así quiso desmarcarse.
No es ninguna fantasía ni es tan nueva. Hasta Los Simpson cuentan en su acervo caricatural con un episodio publicado hace dos o tres años donde los verdaderos dueños del mundo inventan un coronavirus de efectos tan semejantes al actual que mueve a asombro y hace pensar cómo Los Simpson han logrado la clarividencia en tantos episodios catastróficos de la humanidad como el 9-11, la guerra de Irak y otros a los que Homero y su familia se han adelantado.
Es un hecho que la pandemia ha abierto el camino para los ingenieros sociales que de manera simultánea han sacado a relucir prácticamente todos y cada uno de los puntos de la agenda que busca implantar el Nuevo Orden Mundial, incluyendo la censura, la sociedad sin papel moneda, la sobrevigilancia y el espionaje, la cuarentena, la ley marcial, los poderes gubernamentales de emergencia, el aislamiento social y las nuevas “vacunas normales”, así como el microchip que quieren implantar a cada ser humano para su ubicación y control. Mucho de esto acaba de llevar a cabo la misma China al poner en marcha, al implantar su dictadura sanitaria, en la que fue tan exitosa justo por el control digital que ya ejercen sobre todos los ciudadanos, al grado que la máxima reunión del PC Chino pudo ser postergada sin problemas en una sociedad que ya de por sí tiene un líder vitalicio.
Rubén Lenguas, periodista mexicano, concatena otros sucesos: el gobernador de California amenaza con imponer la ley marcial si el virus no recede; el ex primer ministro británico Gordon Brown de plano llama a los países “líderes” del mundo a asumir “de manera temporal” el “control centralizado del mundo” para enfrentar el control del coronavirus, así tal cual. Esto implicaría desde luego suprimir (“temporalmente”) a los estados nación como los hemos conocido hasta hoy.
Abundan (disponibles en internet) numerosos estudios y análisis político- académicos de seriedad acreditada, como The Liberty Beacon Project, que advierten de esta amenaza a la democracia y a la libertad de hombres y mujeres del planeta. Ya desde 2010 en un ensayo ni tan subrepticio de la Rockefeller Foundation hablaba de esta pandemia, igual en la ya famosa simulación expuesta en el ahora cada vez más intrigante “Evento 201” de Bill Gates y la farmacéutica internacional Pharma.
Y luego está la historia de un Illuminati transgresor, quien desde adentro de esa organización secreta habría revelado planes confidenciales para soltar un arma biológica en China, habiendo dicho: “China pescará un resfrío”. Los Illuminati, según el periódico El Clarín de Argentina, despiertan inquietantes preguntas sobre ¿quiénes son? y ¿qué hay detrás de ellos? “¿Son una poderosa secta de alcance internacional? ¿Una sociedad secreta en busca del poder mundial? Se los ha señalado como los responsables de eventos históricos como la Revolución Francesa, la pandemia global del VIH y hasta de los atentados del 11 de septiembre de 2001”.
Pero cualquiera que sea su origen, criminal en caso de ser prefabricado como todo indica, la humanidad vive un momento crucial en su historia. México en particular camina sobre el filo de la navaja, viendo con miedo creciente lo que pasa en otras latitudes y esperando que en las coordenadas propias el porvenir sea un poco menos negro que el de estados latinoamericanos hermanos.
En el futuro próximo a partir de la sobrevivencia ya lo demás será ganancia, aunque nadie sabe qué mundo sobrevendrá después de esto. Conceptos como libertad, patria, autodeterminación, quizá sufran mutaciones tan gigantescas que difícilmente les reconoceremos como los hemos venido disfrutando hasta hoy.
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