En memoria de la nena Dafne

Tamaulipas /
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“Después de niño ahogado tapan el pozo”; la frase viene a colación por la orden emitida en la SEP de cerrar todas las escuelas tipo militarizadas, tras la lamentable muerte por asesinato de la menor Dafne Zapata Quintos, de 13 años, en Tampico y por otros casos en diversos puntos del país.

Pero esto de los abusos en escuelas, dizque militarizadas, no tiene nada de nuevo; yo recuerdo, allá por 1976, que mi padre me inscribió en un curso del pentatlón militarizado en Los Mochis, Sinaloa, lugar en donde viví parte de mi adolescencia, y solo asistí un día, ya que un instructor me pegó con una vara en las piernas, dejándome un moretón, y la causa no fue algún error; era simplemente el recibimiento para acostumbrar a todos los inscritos a que así sería la manera de “educarnos”.

Se dice que los nacidos en los 60 y 70 somos la generación que aprendió a vivir con alegría, pese a las carencias de la época, y voy más allá de jugar a las canicas, a la rayuela, a las escondidas, al balero y al trompo.

En aquellos tiempos, la convivencia se daba en las calles, no en las pantallas, y era muy fácil caer en la tentación de diversos abusos, tanto de tipo sexual, emocional, físico o de trata de menores, y esto se daba porque la comunicación familiar no era tan abierta como hoy.

El bullying en el presente es combatido, y las nuevas generaciones ya no se dejan engañar tan fácilmente, pero, aun así, los abusos se siguen dando, ya que siempre habrá pervertidos que envuelven a menores y a jóvenes en las garras del sexo, las adicciones, la prostitución y el robo y narcotráfico.

Lo ocurrido en Tampico nos debe servir como una experiencia que nos haga reflexionar como sociedad, y que la lamentable muerte de la nenita Dafne quede en nuestra memoria para abrir los ojos y no descuidar ni por un instante a nuestros menores.

Es conveniente aconsejar a los infantes que los abusos deben ser prevenidos mediante la vigilancia en todas las áreas, ya que estos pueden iniciar en un chat, con gente malintencionada que se disfraza con piel de oveja en redes sociales, o por vecinos, compañeros de escuela e, inclusive, familiares disfuncionales.

Si hoy la SEP dio un paso, es momento de que siga aprendiendo a caminar.


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