Vaya descubrimiento que dio a conocer el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo; la fraudulenta venta de terrenos de la Playa de Miramar, en donde los anteriores políticos de esa ciudad, amafiados con notarios públicos y algunos funcionarios del gobierno estatal, estaban en proceso de privatizar ilegalmente casi doce hectáreas federales del máximo paseo.
Esta ilegal operación fue descubierta a tiempo, evitándose o interrumpiendo, se concluyera con la mañosa escrituración de múltiples predios, pretendiendo con esto, embolsarse la nada despreciable cantidad de 1,330 millones de pesos, al venderse 190 mil metros cuadrados en 7 mil pesos cada uno.
Lo peor del caso es que esta operación criminal involucra a empresarios, exfuncionarios municipales y actuarios, quienes, de manera coludida, inventaron documentación y crearon doce escrituras irregulares, además de claves catastrales falsas, con el fin de hacer pasar bienes nacionales como propiedades privadas.
Las investigaciones apuntan a que estas tareas fraudulentas, específicamente, se desarrollaron en el 2024, último año del anterior trienio municipal, con la participación de funcionarios del Registro Público de la Propiedad del estado de Tamaulipas, de Certificadores y miembros de la Iniciativa Privada.
Esta investigación no se centra en predios dispersos, sino específicamente en un gran terreno de 11.8 hectáreas a la orilla de la costa, justo en el máximo paseo turístico del estado, la Playa de Miramar, bajo la responsabilidad de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT).
El modus operandi consistía en que los estafadores enganchaban a los clientes a través de plataformas digitales como el Facebook, usando renders de falsas maquetas y videos de supuestos proyectos inmobiliarios, para realizar desarrollos turísticos, departamentales o torres, sin saber que la legalidad de los predios está en juego, lo que convierte la compra/venta en un fraude.
Por fortuna las acciones legales iniciaron desde el periodo de transición municipal a fines del 2024 y actualmente las autoridades ya están llevando a cabo carpetas de investigación que permitan la cancelación de las escrituras fraudulentas, bloqueando de manera definitiva los falsos registros.
Con todo lo anterior ahora se pueden entender muchas cosas a lo largo de algunas décadas y, hoy más que nunca, en la Playa de Miramar muchos se han aprovechado haciéndose millonarios ahora con explicables razones: ser gandallas, presta nombres, lavadores y timadores.
Escarbar a fondo y poner un alto legal, juzgar a quienes se lo merecen, sería el sueño ideal para recuperar Miramar, “la Playa de Todos”.
Por lo pronto… ¡Bien por la actual administración de Ciudad Madero que destapó la cloaca!