Se avecina la guerra de pesticidas

Tamaulipas /

Tiempos de grilla son lo mismo que épocas de guerras civiles, en donde los de allá se enfrentan con los de acá, sea norte vs sur, este vs oeste, colonia vs el barrio, torta vs el sobre amarillo y en los cuales se aprovechan momentos turbios del pasado para recordar que nadie está libre de pecado y, mucho menos, se pueden auto calificar como santurrones y elegidos por un ser supremo.

Las familias se enfrentan, los amigos se distancian, los apellidos dizque de alcurnia vuelven a brotar del oscurantismo, como si destapar su cómoda madriguera fuera la salvación para cumplir milagros de anhelos populares.

Es la era de las promesas, de jugarle al buena gente, de decir pestes del contrincante y de buscar el elogio pagado a plumas que se dicen influyentes y libres, pero que todos se dan cuenta, con solo leer unos cuantos párrafos, que el depósito bien lo valía.

Son épocas de analizar como nos va en la feria, que según sea la fortuna, se hablará bien hasta de la pareja corrupta, de la mujer o varón metidos a políticos, pero sin vocación, sin ganas, solo motivados por ambiciones propias del ser humano de pocas neuronas, pero de infinitas ambiciones.

Son momentos de encuestas con empresas afines, que pondrán números alterados y harán ternas a modo, dejando fuera de ellas a quienes merecen estar, pero que, por falta del recurso o de consanguineidad, no aparecerán en las mismas.

Es el periodo de buscar al palero, que a sabiendas de que no ganará en las urnas, si lo hará en las nóminas, las proveedurías y los grandes roces sociales, sin importarle un carajo los ideales, las lealtades y sobre todo la honorabilidad.

Es la partida hacia los juegos del hambre, en donde la astucia de los influencers bajo sueldo, crearán contenidos de falsos testimonios, despedazando moralmente a seres humanos, con la perversidad que dejará el daño por tiempo indefinido.

La guerra arrancó, la manipulación tiene luz verde, los expertos en usar las técnicas propicias van a aprovechar sus tiempos de vacas gordas, con la repetición de la comunicación efectiva que distrae a los menos pensantes.

Y si hay algo bueno que desear, es el uso de la inteligencia real, para no caer en el arrepentimiento de los absurdos.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite