El voto por hogar o solo algunos hombres votan

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

A propósito de la actual discusión sobre el “household voting”, es decir, un voto por familia, es necesario subrayar que los sectores nacionalistas y cristianos en Estados Unidos que promueven tal idea no pretender eliminar solo el voto de las mujeres sino también de una gran mayoría de hombres.

El retroceso que implica la propuesta –identificada mayormente como anti derechos de las mujeres-- atenta también contra un principio democrático esencial: que el individuo es la unidad política básica de la sociedad.

Al ejercer el sufragio bajo la máscara del “hogar”, se disuelve la condición de ciudadano para sustituir a la persona individual por un ente colectivo. El engaño radica en anular la soberanía política de mujeres y hombres subordinados al patriarca, asumiendo equivocadamente que todas y todos comparten los mismos intereses, ideas, necesidades y sueños.

Las voces de las mujeres y también de otros hombres quedan anuladas en este tipo de “familia”, que desde la óptica de la “derecha” solo es “natural” si es heterosexual, integrada por padre, madre, hijas e hijos.

La propuesta del “household voting” (voto por familia) es una especie de neofeudalismo que convierte en súbditas a las personas dentro del dominio del hogar; es decir en dependientes de la voluntad del patriarca.

La estrategia de usar a las “trad wifes” o esposas tradicionales como fachada de la propuesta hace eco porque se entrelaza con una audiencia alimentada por la “machósfera”, con la agenda de extrema derecha que pretende mantener a las mujeres en dependencia económica dentro de sus hogares, realizando trabajos del hogar y de cuidado en condiciones de esclavitud, es decir, trabajo sin remuneración.

Así se enmascara el verdadero trasfondo, retroceder en los derechos democráticos, eliminar a la persona en su condición de ciudadano(a) libre para devolverla a la condición premoderna de súbdito o dependiente dentro de un dominio privado.

Sustituir a las personas libres por la “cabeza de familia” no es viejo y como ayer hoy se revela la constante obsesión del patriarcado: controlar los cuerpos, las mentes y los votos de las mujeres y también de muchísimos hombres.

En las urnas no vota el hogar; votamos nosotras, de forma individual, consciente y soberana.


  • Haidé Serrano
  • Maestra en Género, Derecho y Proceso Penal y licenciada en Ciencias de la Comunicación. Dirige y conduce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Es autora del libro “Mujeres líderes en la pandemia”. Columnista en Luces del Siglo y Milenio. Conductora de Luces del Siglo El Podcast. Consejera del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias de Quintana Roo.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite