M+.- “Proyectarse” llama la vulgata freudiana al hecho de atribuir a otros las propias intenciones y los propios defectos.
“Es que fulano bebe mucho”, decía en una tertulia un famoso borrachín, criticando a un amigo. “No te proyectes, cabrón”, respondía un tercer amigo, conocedor de los dos, y los demás amigos reían porque el borrachín se había descrito, sin darse cuenta, al vituperar al otro.
Morena tiene el don fundacional de proyectarse sin pudor, el don de atribuir a otros, sus adversarios, las intenciones y las conductas que los describen con exactitud a ellos, y de reservar para sí elogios y principios que nada tienen que ver con su conducta.
Son especialistas en desatender el dicho de que “elogio en boca propia es vituperio”. Son los reyes del elogio en boca propia.
Denle nada más una repasada a los dichos que se ha dedicado a sí mismo el ínclito inverecundo senador Inzunza.
El expresidente López Obrador nos ha regalado una carta cuyo final es un monumento a la proyección freudiana.
Ha enumerado en un párrafo de su especialidad retórica, que es insultar, las distintas clases de pillos que, según él, manejan hoy a Trump, las “rémoras” que han hecho desaparecer al Trump certero que él trató.
“Ojalá”, escribe López en su carta, que Trump “vuelva a gobernar como antes, con entusiasmo, de manera personal, no delegando lo fundamental, confiando en su juicio práctico y en su instinto certero, y que mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados”.
No me alcanza lo que sé de la gente de Trump, para ponerle nombre a cada una de esas “categorías”.
Me sobran en cambio candidatos, con nombres y apellidos, para ilustrar bien, y sobrado, cada tipo de rémora listada por López.
Hay tres o cuatro gentes de primer nivel en el obradorismo, y si hacen falta doce o trece, que pueden ser descritos con precisión antropológica como paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados.
Se proyectó el de Palenque.