Conspiranoia futbolera

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

M+ A la hora de escribir esto no sabía quién iba a ganar la Copa del Mundo ayer, aunque mi creencia era que dependería de lo que hiciera Messi o lo dejaran hacer. No hizo mucho, España ganó por menos de lo que merecía.

El hecho, aún en la derrota, es que Messi está en estado de gracia, como jugador, y Argentina en estado de desgracia como blanco de la conspiranoia futbolera que se ha desatado en su contra.

Lo menos que hay son millones de tuiteros y tiktokeros demostrando cómo los árbitros, el VAR y la FIFA han hecho todo para que Argentina gane el mundial.

Hubo quien propuso, y muchos lo imitaron, demostraciones matemáticas de cómo Argentina había sido favorecida en todos los órdenes del arbitraje: les habían marcado menos faltas en contra, más faltas a favor, les habían anulado goles a los contrarios y regalado goles a ellos.

El ejercicio estadístico era detallado y abrumador. Eso, desde el lado de la ciencia. Desde el lado de la comentocracia, grandes estrellas del futbol mundial que estaban comentando los juegos se irritaron, con razón, de que hubiera llamadas arbitrales a favor de Argentina que eran visibles errores de juicio y decisivas para el resultado, como el gol anulado a Egipto.

A partir de ahí, esta comentocracia especializada propagó un juicio disminuyente sobre los méritos de Argentina y sobre la limpieza del mundial todo. Recuerdo estos comentarios de pesos pesados como Thierry Henry y Zlatan Ibrahimović.

Las protestas de entrenadores y funcionarios contra errores arbitrales, y la mala prensa general de la FIFA como una señora corrupta, y de Infantino, como un presidente de FIFA oportunista, capaz de cualquier maniobra, cerraron el cuadro de la avalancha conspiranoica.

La verdad, creo que el VAR, destinado a traer precisión al juego, trajo mayor imprecisión y fue pie de cría de la monumental conspiranoia que acompañó este mundial.

Futbol aparte, el hecho impresiona como un signo de los tiempos, un magno ejemplo de los reinos de la posverdad en que vivimos, bajo el impacto ubicuo de las redes, su velocidad fulminante y las convergentes necesidades colectivas de creer y de no creer: creer lo que sea y no creer lo que nos da la gana.

Recomiendo al efecto un artículo del extrañado Arnoldo Kraus: “Conspiración vs. Conocimiento”, enero 2023.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite