El crimen y el orden político de México

Ciudad de México /

“Trump tiene razón a medias sobre México”, dice Emiliano Aguilar en su notable ensayo sobre el dilema que enfrenta nuestro país, a saber: que el gobierno debe combatir al crimen organizado, pero no puede hacerlo sin cortar parte del piso en el que está parado.

El diagnóstico de Trump sobre un país gobernado por los cárteles ”es tosco e impreciso” dice Aguilar, “pero acierta al señalar el punto más frágil y complejo de nuestro sistema político: la incómoda simbiosis entre la clase política y el crimen organizado”.

Es una simbiosis vieja, un viejo pacto de impunidad. “Atacarlo de manera frontal”, dice Aguilar, “significaría abrir un conflicto político de gran escala contra actores que controlan engranajes locales de movilización electoral, gobernabilidad cotidiana y administración informal del conflicto”.

“Arriesgaría” a la presidenta Sheinbaum “a herir la cohesión del bloque gobernante y a debilitar su ya de por sí limitado margen de maniobra”.

Sheinbaum, dice Aguilar, “gobierna una alianza amplia pero heterogénea, con facciones internas en un equilibrio tenso (. . .) Se encuentra en un lugar frágil para confrontar, como exige nuestro vecino del norte, ese pacto de impunidad”.

El dilema es que actúe México contra sus cárteles o que actúe Washington unilateralmente, a la Caracas, incluyendo en la nómina a políticos vinculados al narcocrimen organizado.

Hay que “insistir en un punto incómodo”, dice Aguilar: “los mismos políticos que mantienen vínculos con el crimen organizado constituyen nodos de gobernabilidad local en áreas clave. Son quienes articulan coaliciones electorales y territoriales, administran redes clientelares y median entre élites económicas, corporaciones locales y grupos sociales; son ellos quienes regulan a las policías y cuerpos de seguridad, e interceden entre fuerzas estatales y actores no estatales, armados y no armados.

“Esos mismos políticos, hoy en la mira de Estados Unidos, contribuyen a garantizar la estabilidad local: en el acceso a recursos extraordinarios, el financiamiento informal de campañas y programas de gobierno y en el uso de la violencia para inclinar disputas políticas o disciplinar adversarios”.

He aquí la tragedia de México: en el régimen político creado por Morena, el crimen organizado es un componente necesario de la sangrienta estabilidad que vive el país.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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