El gobierno y la nación

Ciudad de México /

M+ El discurso dominical de la presidenta Sheinbaum tranquiliza a los suyos, pero inquieta y arriesga al país.

Su rechazo al injerencismo, centrado en la advertencia de que no entregará a Los Diez de Sinaloa, ni a los que puedan seguir en la lista, no es un alegato por los intereses superiores de México, sino por uno de sus partidos políticos.

En lo esencial, la querella soberanista de la Presidenta es una promesa de protección para políticos de Morena, beneficiarios particulares de un discurso genérico que pone al gobierno mexicano en ruta de colisión con el de Estados Unidos.

Imposible sostener que la defensa de los políticos impresentables que haya en Morena, es defender los intereses de la nación.

Del enfrentamiento con Estados Unidos, del tono usado por la Presidenta para inmunizar a los suyos, México no puede obtener sino triunfos retóricos y derrotas reales.

En el orden político, porque la Presidenta se cree sus palabras y juega a la fábula de David contra Goliat, en una remota pero perceptible emulación de Cuba.

En el orden económico, porque México está en medio de la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, un tratado que es el único foco encendido en el horizonte de una economía que se apaga.

En el orden de la seguridad, porque la querella presidencial niega su peor amenaza, el avance del crimen como un estado espurio asociado al poder del estado legítimo.

En el orden moral, porque convierte la soberanía del país en un escudo de protección para presuntos delincuentes políticos, asociados al crimen en su ejercicio del poder.

En el orden internacional, porque rehúsa el cumplimiento de tratados que ha firmado, como el de extradición, y legisla para que cualquier crítica venida de fuera pueda juzgarse como injerencia extranjera. Una nueva cortina de nopal.

En el orden histórico, porque los intereses superiores del México de hoy, no pueden garantizarse peleando, sino cooperando con Estados Unidos.

El trabajo fundamental del gobierno de México hoy no es cómo pelearse con el vecino, sino cómo lidiar con él, cómo sacar lo mejor de él, cómo convertir la geografía obligatoria en una ventaja y no en una maldición.

  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite