M+.- Regreso a Milton Friedman, el diabólico personaje de la izquierda, a quien mi generación atribuyó la responsabilidad intelectual del golpe de Estado chileno perpetrado por Augusto Pinochet, en 1973.
Pinochet dio el golpe con la complicidad estadunidense, desde luego, pero no para imponer una política económica friedmaniana, diseñada por los Chicago Boys chilenos.
Había un plan en ese rumbo desde 1973, pero no se implantó sino hasta dos años después del golpe, cuando Pinochet quebró la economía chilena.
Entonces trajo al gobierno a los Chicago Boys, educados en la Universidad de Chicago, templo del friedmanismo.
Los Chicago Boys usaron la mano de hierro de la dictadura de Pinochet para cambiar la economía chilena, dirigista y estatista hasta entonces, introduciendo reglas de libre mercado, muchas de las cuales perduran en Chile y explican, hasta la fecha, parte del comportamiento histórico razonable de la economía de aquel país.
A la izquierda se le mide por sus intenciones, a la derecha por sus resultados, escribe una y otra vez Fernando Savater. Señala un estrabismo cuasi congénito de la mirada periodística e intelectual sobre la llamada “izquierda”.
En el estrabismo persistente de esa mirada, los resultados de “la derecha” son siempre imperfectos e injustos, y las intenciones de “la izquierda”, siempre inobjetables.
¿Pero qué pasa con la realidad? Pasa que los resultados históricos de “la derecha”, por imperfectos que hayan sido, han sido sustancialmente mejores que los de “la izquierda”, medido todo en términos de las intenciones de la propia izquierda: bienestar, igualdad, justicia.
Dicho esto, le doy la palabra a Friedman, nuestro diablo generacional, en una de sus conferencias universitarias:
Friedman 1: “No veas las intenciones de los defensores de un sistema. Ve sus resultados.”
Friedman II: “El socialismo, que significa propiedad y operación gubernamental de los medios de producción, ha fascinado con sus objetivos a gente muy inteligente y refinada, de opiniones idealistas.”
Friedman III: “Pero hazte la pregunta: ¿produce el sistema esos resultados, sin importar lo que digan sus defensores? Cuando ves los resultados, es claro que no. La injusticia social es claramente mayor donde hay control centralizado.” @MiltonFriedmanW
Nuestra pregunta es: ¿Y en México?