La batida de Trump contra el progresismo

Ciudad de México /

M+.- La Doctrina Donroe es un hilo que cose la belicosidad multitask de Washington y sus muchos frentes.

Venezuela primero, con una intervención que le dio a Trump el protectorado que buscaba. Luego Irán, que pinta para un desastre global. Luego las sogas que aprieta sobre el cuello de otros países.

La soga de Cuba la tiene al borde de una crisis humanitaria y de una intervención de Washington, impredecible en sus medios, pero clara en sus fines: convertir a la isla en otro protectorado, como Venezuela.

Luego está la soga de México, a cuyo gobierno Washington puso contra la pared al exigirle la entrega de sus narcopolíticos sinaloenses, y al que le quita el aire con otras decisiones, como suspender visas a morenistas, anunciar la revisión de consulados mexicanos en suelo gringo, apretar el envío de remesas, y una andanada mediática de declaraciones y reportajes que tienen a mal traer al gobierno de la presidenta Sheinbaum.

Sorpresivamente para mí, Washington fue proveedor también de piezas claves para imputar al expresidente socialista español, Rodríguez Zapatero, poniendo al gobierno de Pedro Sánchez en un trance de escándalo y explosión política interna y externa, quiero decir, dentro del PSOE y sus aliados de gobierno y fuera ellos, ante la sociedad española toda y la opinión pública mundial.

El embate contra Zapatero y Sánchez, no puede separarse, creo, en la visión de Washington, del rechazo de Sánchez a colaborar en la guerra de Irán y de sus esfuerzos por crear una alianza multinacional antiTrump, la “movilización global progresista”, como se bautizó a la convergencia en España de Brasil y México, gobiernos que la prensa llama de izquierda, y que Trump ve como indeseables en la América Latina dictada por la Doctrina Donroe: lejos de la izquierda y del progresismo, de la influencia de Rusia y de China, y alineada con Washington.

A estas alturas del reacomodo geopolítico, el progresismo vindicado en Madrid, no incluye deslindes claros frente a las dictaduras y los populismos de la llamada izquierda mundial.

El eje ordenador del progresismo convocado por Sánchez en España fue en esencia Trump/AntiTrump.

Trump respondió en consecuencia, detonando su expediente Zapatero.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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