M+.- El mayor dolor de cabeza del gobierno mexicano es su relación con Washington. Tiene dimensión de migraña. Pero hay dolores de cabeza crónicos en todos los indicadores y todas las tendencias del país.
Estuve en una reunión de diagnósticos sobre la economía cuya conclusión, luego de ver números a todas las variables, es que México no está frente a una explosión económica inminente, sino viviendo una implosión lenta, progresiva, que mina todo: la estabilidad macroeconómica, la productividad, el crecimiento, la inversión, el balance fiscal, la deuda pública, la inflación.
La economía mexicana, diría T.S. Eliot, se expresa con explosiones, no con gemidos.
(Así termina el mundo, escribió Elliot en Waste Land, no con una explosión, sino con un gemido).
De gemidos están llenos los índices económicos, y algunos gimen más que otros. Por ejemplo, la inflación. El promedio nacional de inflación está por encima de lo que quiere Banxico, pero cuando se mide sólo el costo de sobrevivir, la inflación es del doble, como ha demostrado Alejandro Gómez Tamés en su texto de la semana que pasó
Los indicadores oficiales de homicidio hablan de un alivio, pero lo que falta de aliviar no sólo gime sino grita de horror cada día.
Quién puede dudar de los gemidos y de los gritos que se escuchan en Pemex tras el bombardeo de ineptitud, corrupción y gasto a que lo han sometido.
Los gemidos y los gritos del sector salud siguen ahí, no sólo padeciendo por recursos disminuidos y por la destrucción institucional, sino sugiriendo ahora que la cuenta de muertes durante la pandemia fue mucho mayor que la aceptada.
Eduardo Backhoff, presidente de Métrica Educativa, hizo el balance de lo que llama la “hipertensión arterial” del sistema educativo, la enfermedad invisible que destruye gemido a gemido la calidad de la educación pública, luego de la reforma del gobierno pasado.
Se trata de una catástrofe silenciosa fincada en la renuncia a la evaluación de la enseñanza y en la autorización de que los alumnos avancen de grado con cuatro materias reprobadas, porque lo importante ahora es “entregar certificados, no asegurar conocimientos”.
Gemidos de la implosión. Terminarán en explosiones.