La lección de la CNTE

Ciudad de México /

M+.- Al parecer, la presidenta Sheinbaum recogió una lección de la CNTE. Anunció la apertura de foros con maestros, por fuera del sindicato, para oír directamente de ellos lo que piensan de la reforma educativa, en particular de la exigencia de la CNTE de eliminar la Usicamm. 

Este acrónimo marciano quiere decir Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. Es el mecanismo vigente para que maestros y maestras adquieran, conserven y mejoren sus plazas como docentes. Es la pieza que limita el mando político del sindicato sobre quién entra, quién sube, quién sale o quién no sube en la carrera magisterial.

La CNTE se queja de que la Usicamm conserva muchas piezas de la reforma educativa de 2013 y de su Servicio Profesional Docente, que establecía el mérito como criterio de acceso y ascenso, mediante la evaluación del rendimiento individual de los maestros.

Llamaron a esto “evaluación punitiva”, y lo cambiaron por la Usicamm, que tampoco entrega todo el control al sindicato sobre la carrera de los maestros. La abolición de la Usicamm fue una de las demandas de la CNTE de cara al Mundial.

Escarmentada por la conducta de la propia CNTE con el Mundial, la presidenta Sheinbaum llegó a la conclusión de que debe hablar con los maestros directamente, no sólo con sus mandos sindicales.

No era otra la lógica de la reforma educativa de Peña Nieto del año 2013, la reforma que los gobiernos morenistas derogaron: separar la carrera magisterial de los mandos sindicales, mediante evaluaciones que garantizaran al maestro la estabilidad y los ascensos en su trabajo docente, de acuerdo con sus méritos.

Eso fue lo que recibió en 2018 el gobierno de López de Obrador: una reforma educativa que había apartado al sindicato del destino profesional de sus agremiados. Por lo mismo, un sindicalismo magisterial acotado, en particular una CNTE disminuida. 

Eso heredaron y eso desecharon con su propia reforma educativa de 2019, un monumento a la no evaluación, ni de la SEP ni de los alumnos ni de los maestros. 

La historia los alcanzó, y ahora van de regreso a oír a los maestros. No tienen que inventar el camino, tienen que revisar el que estaba hecho y deshicieron, a ver si les alcanza el tiempo para regresar a donde ya estaban.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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