La Presidenta que sabía demasiado

Ciudad de México /
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M+ Increíble la cantidad de cosas que pasan durante su gobierno de las que la presidenta Sheinbaum dice no saber nada.

Cosas de las que la Presidenta dice haberse enterado por la prensa o por las redes, como todos nosotros.

Cosas que corresponden a decisiones de otros países, en particular a oficinas del gobierno estadunidense.

Cosas que se refieren a instituciones del gobierno, como la Fiscalía General de la República, o a decisiones personales de personajes del gobierno y del partido en el gobierno, como la de un gobernador que renuncia y desrenuncia de un día para otro.

Y así cada día.

Cada día, en su mañanera, la presidenta Sheinbaum dice no saber esto, no saber aquello, haberse enterado por la prensa o por las redes, y no tener en sus manos la información que le piden, no tener pruebas para esto, no tener información para aquello, porque no le corresponde o porque alguien informará después.

No es el performance de una presidenta de México en control ni en conocimiento de lo que pasa en el país que gobierna.

Los observadores atentos a su mañanera saben que, en cuanto la Presidenta empieza a decir que no sabe, que no tiene pruebas de esto o de aquello, lo que está diciendo, en realidad, es que sabe demasiado, que sabe más que nadie, pero que no puede decir lo que sabe sin hacerse daño, sin sacudir la alianza política que la llevó al poder y la mantiene ahí.

Aunque habla mucho todos los días, la Presidenta en realidad está callada, habla bajo consigna, bajo censura, de los intereses del movimiento que la tienen en el poder. Y se la oye titubeante y censurada.

Es una Presidenta que habla y calla regida por el temor de hacerse daño a sí misma y a su movimiento. No le habla a los ciudadanos, al país, a quienes gobierna. Le habla a los suyos.

Habla y calla por igual, para lo mismo: para servir a su causa y para lastimar a sus adversarios. Pero hay un gap que sobrevive a su palabra, una grieta cuasi física: calla lo que sabe, porque sabe demasiado.

La Presidenta explica de menos, porque sabe de más. Sabe demasiado de lo que se calla.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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