M+.- “Hasta ahora, no”. Esto dijo la presidenta Sheinbaum cuando le preguntaron si en los expedientes de García Luna mencionaban al ex presidente Felipe Calderón.
“Hasta ahora, no. No ha salido él como receptor de recursos”, dijo la Presidenta. “Pero eso no quiere decir”, añadió, “que a lo mejor supiera de sus actividades delictivas”.
La noticia de estos dichos está en el no de la Presidenta, en su dicho de que Calderón no aparece como “receptor de recursos” en los expedientes criminales de García Luna.
La manía de culpar a Calderón es vieja retórica presidencial. Lo interesante aquí es lo nuevo. Aparte del retintín de la Presidenta, su dicho exonera al ex presidente Calderón de indicios de vínculos corruptos, monetarios, con García Luna.
“Hasta ahora”, matiza la Presidenta. Dado el mucho tiempo invertido por la Presidenta y por su antecesor, en destruir la reputación del expresidente Calderón, el “hasta ahora, no”, vale como un autodesmentido presidencial.
Este señor Calderón, uno de cuyos mayores pecados presuntos, es haber sido cómplice de García Luna, resulta que no aparece en los expedientes como “receptor de recursos” de García Luna.
Por lo pronto, nos dice la Presidenta, “hasta ahora”, Calderón está limpio, no aparece en los expedientes de su supuesto cómplice mayor.
El “hasta ahora, no” de la Presidenta tiene un valor de exculpación extra, porque sabemos que, si algo habrá buscado obsesivamente el gobierno de Sheinbaum, es algún indicio de corrupción de Calderón.
“Hasta ahora”, no lo ha encontrado, luego de buscarlo mucho, pensamos, mientras se niega, sabemos, rotundamente, a buscar en los ríos de corrupción de los gobiernos de Morena.
Medio México sabe que si la Presidenta pusiera una décima parte del empeño que pone en satanizar a Calderón, en investigar las corruptelas de sus correligionarios, habría tenido ya sonoros resultados, suficientes para limpiar su gobierno, pero también, quizá, para hacerlo tambalearse.
Las corruptelas de Morena son tantas que resultan incobrables para el gobierno.
Por lo pronto, la presidenta exculpa a Calderón de vínculos corruptos con García Luna. Dado el encono presidencial que hay en el caso, la exculpación vale doble.
Autodesmentido al cuadrado.