M+.- Se consumó el espectáculo morenista de la “puerta revolvente”: una secretaria del gabinete, Ariadna Montiel, dejó su puesto burocrático para volverse una dirigente popular, presidenta de Morena.
Una dirigente popular, Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, dejó su liderato popular para volverse burócrata de alta gama, Consejera Jurídica de la Presidencia.
La Presidenta de México nombró y desnombró a las dos, como lo hacían antes los presidentes del PRI y nuestro vilipendiado Porfirio Díaz.
Admirable plasticidad de talentos. La burócrata de alto rango en el Gabinete, resulta ser la mejor opción de líder popular para revitalizar al “partido movimiento” rumbo a las elecciones de 2027 y 2030.
La hasta ahora encendida dirigente popular de Morena, personaje de giras y plazas, resulta ser la profesionista mejor calificada para lidiar con los asuntos jurídicos de la Presidencia.
La magia de la puerta revolvente de Morena sería un reto para David Copperfield: por aquí entra una burócrata de alto rango y cuando la puerta acaba de dar la vuelta, sale la misma persona vuelta una líder popular. A la inversa, por la misma puerta entra una dirigente popular y sale una consejera jurídica de la titular del Poder Ejecutivo.
Hay quienes ven en estas metamorfosis prodigiosas, cambios que afianzan el liderato presidencial sobre su partido y sobre su gobierno, un paso más en la esperada toma de distancia de la actual mandataria frente a su cada día más tóxico antecesor.
Hay quienes vemos sólo un indicio de continuidad en la manipulación electoral.
Ariadna Montiel ha sido la encargada de organizar y financiar a Morena desde la Secretaría del Bienestar, mediante el empleo de más de veinte mil activistas, los famosos Servidores de la Nación, y el reparto en efectivo de un billón de pesos cada año a 34 millones de beneficiarios, para comprar, premiar, inducir, o exigir votos en favor de Morena.
Montiel ha sido la ingeniera del Partido de Estado que es Morena, bajo el diseño de López Obrador antes y ahora con el refrendo ampliado de Claudia Sheinbaum, quien dice que en 2026 agregará 10 millones de beneficiarios.
Si supiera estos detalles, David Copperfield entendería mejor la magia transformadora de la puerta revolvente de Morena.