M+.- Ha cambiado mucho la presidenta Sheinbaum desde que, en una airada negación ante la prensa, en 2021, dijo que la 4T no hacía listas de adversarios, que esas eran cosas del macartismo y del nazismo.
Dijo: Esto es una posición fascista, así lo catalogo. ¿Quién hace listas? El macartismo, el nazismo, ellos son los que hacían listas… Es la derecha en nuestro país los que quieren hacer listas. Nosotros lo que abrimos es el debate, pero no hacemos listas de absolutamente nadie.
Antier, la consejera jurídica de la Presidenta llevó a su conferencia Derecho de Réplica, listas negras, literalmente puestas sobre fondos negros, agrupadas en lo que la consejera describe como un propósito orgánico, de dañar al gobierno, desacreditarlo y, añado yo, ganarle arteramente las próximas elecciones.
En la versión de antier (hay otra, de junio pasado), la conspiración orquestada viene expuesta en cuatro bloques.
El primer bloque, C1, es de “medios y comentaristas” que “originan y legitiman el mensaje” contra el gobierno. Son 54 medios y comentaristas listados, manantial originario de la campaña contra la 4T.
El segundo bloque, C2, es el de “figuras públicas y emisores políticos”, una lista de 32 personajes políticos que “retoman, respaldan y politizan”, lo que viene del bloque C1.
El tercer bloque, el C3, es de “Cuentas de ataque (bloque anónimo)”, que “reempaquetan y distribuyen” los mensajes venidos de CI y C2. Son 38 cuentas de tuiter.
El cuarto bloque, C4, es el de las granjas de bots que multiplican, mediante pagos millonarios, los bloques anteriores.
De modo que C1 alimenta a C2, éste a C3, y éste a C4, en delirante causalidad conspiranoica.
Apenas ayer escribí que el poder debe medir sus palabras, precisamente porque sus palabras tienen poder.
Valen como órdenes para fanáticos, subordinados y voluntarios dispuestos a dañar a quienes el poder señala, descalifica o difama como sus enemigos.
El gobierno va en el camino inverso de la autocontención. Es cada vez más descontrolado y amenazante con sus palabras.