M+ Creo que es clara y exacta la cabeza que puso Gil Gamés a su columna de antier en MILENIO: “Ruffo detenido: sin la razón y por la fuerza”.
Es clara y exacta incluso para los simpatizantes del régimen, y para el régimen mismo: lo de Ruffo es un exceso, un abuso de la ley y una advertencia. La arbitrariedad es el mensaje y el gobierno está de acuerdo con eso: eso es lo que quiere transmitir.
Está la pradera llena de huachicoleros impunes, descritos y acusados por el mismo gobierno, todos ellos de Morena, pero el gobierno se va a buscar en las yerbas marginales de la pradera a un presunto miembro de la tribu huachicola, para presentarlo como el huachicolero mayor.
Dan risa, salvo porque no dan risa: dan cárcel. Y se la dan a un adversario político, histórico por el PAN y actual, por la pertenencia de Ruffo al consejo de un nuevo partido de oposición: Somos México.
Dan risa, pero dan cárcel. Y este es el hecho central: Ruffo está en la cárcel, los demás están libres; el gobierno encarcela a quien escoge, sin la razón y por la fuerza, como dice Gil Gamés. Es el mensaje evidente.
El gobierno hace esto, además, utilizando la ley, la ley de prisión preventiva ampliada que se ha dado con sus mayorías fabricadas, para legalizar sus caprichos políticos y sus arbitrariedades gubernativas.
Y este es el mensaje mayor: con la ley en la mano, escrita por ellos, con los jueces en la mano, elegidos por ellos, con la fuerza del gobierno que está en sus manos, al margen de toda razón política que no sea la razón del poder, el gobierno puede privar de la libertad a quien quiera.
“No evitemos la obviedad”, dice Gamés: “Mientras en un operativo de alta gama detuvieron a Ruffo, Rocha Moya asoma la cabeza y dice que él está tranquilo en su casa, que como la Martina allí se ha estado sentado, no se ha movido de ahí. Gil ignora cuándo se afilió Ruffo a Somos México, pero de paso el estado policiaco le da un golpe al nuevo partido. Malo, malo”.
Muy malo.
La arbitrariedad legalizada es el mensaje.