¿Se puede vivir sin trabajar?

Ciudad de México /

M+.- No es un secreto que la informalidad económica crece en México, mientras que las empresas formales están sometidas a presiones destructivas: rigores impositivos, clientes y ventas a la baja, extorsión criminal.

Lo anterior sucede en gran medida por la orientación económica del gobierno, una de cuyas prácticas es premiar la informalidad.

En 2025, el gobierno repartió 985 mil millones de pesos entre 34 millones de personas, a la vez que apretó a las empresas y a los trabajadores formales, para sacar de ellos mayores ingresos.

En marzo de este año, nos dice la economista Gabriela Siller Pagaza (@GabySillerP), la población con trabajo informal creció 1.65%. Cumplió así doce meses seguidos a la alza.

También en marzo, la población en edad de trabajar que se declaró “no disponible” para trabajar, fue de 848 mil personas, alcanzando con ello un total de 38.9 millones de mexicanos que no trabajan o no buscan trabajar, la cifra más alta de que se tenga registro.

La tendencia no puede ser ajena al hecho de que, este año, el gobierno federal promete aumentar en 10 millones el número de personas que recibirán dinero a cambio de nada, trabajen o no.

El gobierno le paga a su país de beneficiarios, con dineros que obtiene de la economía formal y de la deuda pública, tan alta ya que es imposible pagarla sin recortar los presupuestos de salud, educación, seguridad o inversión física bruta.

Premiar la informalidad con dinero sacado de la economía formal y de la deuda, es un camino seguro a la improductividad económica y a la crisis fiscal.

Es también una pedagogía torcida de que se puede vivir sin trabajar, recibiendo dinero del gobierno con la regularidad que se recibe un sueldo, y en algunas familias, beneficiarias múltiples, varios sueldos.

En marzo parecen haber llegado a esta conclusión 848 mil mexicanos. Todos ellos en edad de trabajar, que se dijeron, sin embargo, no disponibles para hacerlo.

La baja de la pobreza registrada en México vino fundamentalmente del aumento del salario mínimo, no de los llamados programas sociales. De estos, más bien, parece venir la idea de que en México es posible vivir sin trabajar. Mal, pero sin trabajar.

Vale. 

  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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