Trenes

Ciudad de México /

El gobierno ha terminado el tren al AIFA, pero en diciembre de 2021 López Obrador presumió un video con un recorrido en el tren del aeropuerto. ¿Fue un viaje al futuro?

Sergio Sarmiento

M+.- En 1987 todos los trenes de Japón eran propiedad de la empresa estatal Japan National Railways, que había acumulado una deuda equivalente a 200 mil millones de dólares de hoy.

El servicio, además, era muy malo: huelgas, retrasos, fallas mecánicas, deterioro de la infraestructura, mala prensa y hartazgo de los usuarios.

El gobierno decidió partir la red ferroviaria en cinco compañías regionales, y venderlas a inversionistas privados, en distintos esquemas, asumiendo el pago de la deuda previa.

Dejó luego a los propietarios, entre ellos el propio gobierno, manejar las nuevas redes, bajo distintos criterios de rendimiento, participación estatal y subsidios localizados.

En cinco años, las nuevas compañías redujeron sus costos de operación 40% y mejoraron el servicio espectacularmente. Invirtieron billones en tecnologías de punta, alcanzaron porcentajes de puntualidad del 99%, y operan hoy la red de trenes rápidos de pasajeros más avanzada del mundo.

Los nuevos propietarios también ganaron dinero. Una de las cinco compañías, Japan Railways East, tiene utilidades anuales de 3 mil millones de dólares, porque no solo ofrece transporte, sino servicios asociados a las estaciones: tiendas de conveniencia, centros comerciales, hoteles y viviendas.

No todas las compañías ganan eso, tres de las cinco siguen teniendo participación del Estado, pero bajo reglas de eficiencia cualitativamente distintas a las de la vieja estructura.

Por contraste, la red nacional de trenes estadunidenses de pasajeros, Amtrak, pierde 2 mil millones de dólares al año, y los trenes europeos están siempre en trance de recibir subsidios.

Tomo lo anterior de una pieza publicada por Handre van Heerden, un seguidor de la escuela austriaca de economía, la más anti Estado y pro mercado de la que hay registro (Handre @Handre).

No sé si los ferrocarriles japoneses se acercan al milagro que describe van Heerden, lo que sí sé es que los trenes de pasajeros de México son las antípodas de ese milagro, encabezados en su desastre por el Tren Maya, que además es una desgracia ecológica.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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