Trump y su guerra contra el tiempo

Ciudad de México /

El horizonte de la guerra contra Irán se extiende en el tiempo para Trump. Lo que iba a ser cosa de cuatro días, ya es cosa de cuatro semanas, y lo que iba a ser un cambio de régimen, ahora es solo la destrucción de las potencialidades nucleares de Irán.

Conforme se extiende el horizonte temporal, se extienden los problemas. Aparecen riesgos de misiles escasos y la urgencia de producirlos. Se disparan los mercados energéticos y caen los mercados en general, por el cierre del estrecho de Ormuz.

Sobre todo, se complica la respuesta a la pregunta de quién recogerá, en tierra, los despojos del régimen iraní, destruido desde el aire.

La certeza de que dentro de la misma revolución islámica habría cómplices para desmantelarla, como en Venezuela, desaparece del discurso de Trump. Aparecen en cambio noticias de que la CIA promueve las milicias kurdas antislámicas, y Trump dice que no tendría problema en enviar soldados estadunidenses.

En suma, se extiende el tiempo del ataque y aparece en el horizonte el fantasma de un nuevo empantanamiento en Medio Oriente, como el de Irak o el de Afganistán, y el peso del pasado modela el futuro.

La superioridad del ataque aéreo contra Irán es evidente y se multiplica con nuevos blancos y nuevos aciertos cada día. Pero la estructura de poder de la república islámica está físicamente intacta y suficientemente armada, y disciplinada, al parecer, como para quedar sin dientes frente a sus adversarios y vecinos, pero no frente a sus ciudadanos.

La marea democrática iraní es enorme y heroica pero está desarmada y ha sido reprimida salvajemente, se dice que hasta con 32 mil muertos, en las jornadas previas al ataque del 28 de febrero.

Quizá sean mayoría, pero la república islámica tiene también muchos creyentes de su lado, a diferencia del gobierno bolivariano de Caracas.

Si no se fracturan los islámicos por dentro, será difícil que alguien recoja las ruinas que deja Trump, cuyo problema final es que no ha definido el punto dónde debe terminar su guerra, a partir de qué momento puede cantar victoria y retirarse.

Van solo cinco días de guerra contra Irán y ya tiene Trump una guerra paralela que ganar, la guerra contra el tiempo.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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