Es imposible cuestionar al presidente Andrés Manuel López Obrador por la revocación de mandato. En eso es consecuente, la puso en práctica en su periodo como jefe de Gobierno de la capital y la ofreció en innumerables ocasiones en los últimos 20 años.
Tampoco puede dudarse, sin embargo, del peso que tendrá su presencia en la boleta electoral para reforzar a los candidatos de su partido en la elección intermedia de 2021, en que se renovarán la Cámara de Diputados, 13 gubernaturas, congresos locales y más de mil 700 alcaldías.
Así lo planeó López Obrador desde antes de tomar posesión. Como buen estratega, dedica parte de su tiempo a la elaboración de planes que después sus colaboradores tendrán que seguir al pie de la letra.
Por eso es que su gobierno es transparente en los objetivos que se traza y las prioridades que tienen sus funcionarios —tampoco hay espacio para mucho más. Se hará todo aquello que coincida con los 25 proyectos prioritarios y los 100 compromisos anunciados por el Presidente en su toma de protesta, muy poco más.
Entre otros, el Tren Maya, el nuevo aeropuerto, la refinería, el ferrocarril transístmico, los caminos rurales, internet para todos, el empleo para jóvenes, la siembra masiva de árboles, las nuevas universidades, becas, pensiones, créditos, etcétera.
Dentro de ellos llaman la atención aquellos que tienen un claro efecto electoral, por ejemplo, el proyecto de zona franca en el norte, estados donde los resultados electorales para López Obrador no han sido copiosos. Si bien los ganó en 2018, para garantizar el voto en 2021 servirá muy bien la creación de una franja de 30 kilómetros donde se redujo el IVA a 8 por ciento y el impuesto sobre la renta bajó de 30 a 20 por ciento, con algunos candados de antigüedad para evitar la mudanza masiva de empresas o domicilios fiscales.
También los programas de las 15 ciudades, el reparto de créditos y animales de cría, el de fertilizantes, los apoyos sociales. Todos ellos habrán comenzado a operar en forma para la elección del 6 de junio de 2021 y podrá capitalizarse su efecto en las campañas en los estados donde se renovará la gubernatura, entre ellos Sonora, Chihuahua y Nuevo León.
Hoy en día López Obrador gobierna junto a 27 gobernadores de oposición (entre ellos 14 del PRI y 10 del PAN) y solo 5 de Morena. En 2021 el PRI peleará si acaso en Campeche y en algún otro estado. El PAN y el PRD tienen escasas posibilidades de conservar algún gobierno estatal, así que el cambio en el escenario político será impresionante, pues Morena sumará a su mayoría actual en 17 congresos estatales, las dos cámaras y cinco estados, lo que la presencia del Presidente en la boleta arrastre.
Claro que falta por conseguir que el Senado apruebe la revocación de mandato en esos términos y quizá la oposición se vuelva a unir para impedirlo, pues se requiere mayoría de dos terceras partes para lograr un cambio a la Constitución.
Así que si pasa ese cambio, la estrategia electoral de Morena será imparable. A estratega pocos le ganan a López Obrador y lo está demostrando.
hector.zamarron@milenio.com
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