Billy, una gestión que gastó mucho y ganó poco

  • Columna de Higinio Robles
  • Higinio Robles

Ciudad de México /

Guillermo Álvarez Cuevas fue un personaje que marcó una época en el futbol mexicano, cada quien juzgará -según su experiencia- en qué lado de la balanza lo sitúa, pero, para bien o para mal, su nombre quedará en la historia de una institución tan grande y poderosa en el futbol mexicano como lo es Cruz Azul.

Billy Álvarez fue conocido en círculos empresariales y deportivos, porque estar al frente de la Cooperativa le permitió codearse en altas esferas. En el plano deportivo, es innegable que el equipo se afianzó como un club grande y poderoso del futbol mexicano, no era para menos cuando tenía detrás una empresa que le proveía de amplios recursos para contratar jugadores de primera línea.

En el plano deportivo Cruz Azul siempre estuvo en la conversación bajo el mando de Álvarez Cuevas, pero en una industria que exige resultados, ahí quedó siempre corto, porque los gastos que realizaba para confeccionar equipos competitivos, a la hora de la verdad flaqueaban en la Liguilla.

La única alegría que pudo entregarle a la afición celeste fue la del Invierno 1997, de ahí en fuera encadenó más tarde de tropiezos. A Billy muchas veces se le reprochó que le faltaba mano dura en el equipo, que consentía en demasía a los jugadores, que les deba mucho poder y altos salarios y no exigía de la misma manera que pagaba.

Su política de fichaje siempre estuvo envuelta en polémica, porque en el gremio futbolístico se sabía que su promotor de cabecera era Guillermo Hurtado y que con él realizó muchas operaciones que levantaron cuestionamientos de malos manejos financieros.

Haber empeñado el club a un promotor frenó el crecimiento y el éxito deportivo y puso en entredicho el manejo económico de una institución que gastó cientos de millones de dólares en sus 30 años de gestión y solo pudo ganar un título de Liga.

Un solo trofeo del futbol mexicano en tres décadas es muy poco para un equipo y un directivo que se cansó de invertir y que en muchas ocasiones se supo que había pujas internas que debilitaban la estructura.

El paso de Guillermo Álvarez Cuevas, en el club Cruz Azul dejó una huella, pobre en cuanto a éxitos deportivos, pero con un equipo que siempre estuvo en el punto de mira, siempre protagonista, no ganador, pero siempre en la conversación, aunque en el mundo del futbol, eso no no es suficiente, porque son los títulos los que aumentan la leyenda y la grandeza, y ahí a Billy no le alcanzó por más que gastó.


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