El Jardín de los Cerezos… y la ciencia de la Economía

Estado de México /

La obra de teatro “El jardín de los cerezos, del médico, escritor y dramaturgo ruso Antón Pávlovich Chéjov, fue publicada en 1904. Nos habla del cambio social y económico de la Rusia aristocrática en los inicios de 1900. La caída de los ociosos terratenientes para dar paso a los nuevos ricos, a los hijos de los que fueron esclavos y que ahora empujan con trabajo y audacia para hacerse de los feudos de los amos.

El médico Antón Chéjov, que decía: “La medicina es mi esposa legal, la literatura, solo mi amante”, creó obras con sentido universal que calaron en la mente social. Se reconoció la bajeza con la que se trataba a los maestros, sirvientes, a los pobres, narra Máximo Gorki: “Describía las miserias de la vida con el sublime lenguaje del poeta, y por el maravilloso exterior de sus relatos, se nota poco su sentido interno lleno de amargo reproche. Nadie hasta él, ha sabido dibujar con tan implacable veracidad el cuadro vergonzoso y desalentador de la vida en el opaco caos de su mezquindad de cada día.”

El género, según el autor, es una comedia, pero una comedia con un “final desgraciado”, como nos refiere el crítico de teatro, el inglés Eric Bentley: “Las piezas de Chéjov son todas Tragicomedias, y en cuanto al autor de que “El jardín de los cerezos” es una comedia, yo diría que solo es una acotación a los directores para que vean los elementos francamente cómicos.”

Ahora veamos, ¿qué es una ciencia económica? Tiene varias acepciones tanto clásicas como de hoy. De ayer: Adam Smith (1723-1790) “reducir el trabajo improductivo. Aumentar los mercados para facilitar una mayor división del trabajo. Fomentar la libre competencia.” Friedrich Engels: “Es la ciencia que estudia las leyes que rigen la producción, la distribución y el consumo de los bienes materiales.” Karl Marx: “Son las relaciones sociales de producción basada en el materialismo histórico, valor-trabajo.” Las actuales: “La distribución eficiente de los factores productivos.” “La extracción, producción, intercambio, distribución, y consumo de bienes y servicios.”

Estas definiciones son vitales en la obra. Inicia con la llegada de Andréievna Raniévskaia, Ania su hija, su hermano Leónid Gáiev y sirvientes, vienen de París después de cinco años fuera, allí gastaron lo poco que tenían. Ella seguido regala dinero para no verse mal en sociedad. Arriban a su gran finca rodeada por un fastuoso jardín de cerezos. Los esperan Varia, hija adoptiva de Andréievna, encargada del cuidado de la casa y de sufrir día a día la falta de dinero. Lopajin nuevo rico e hijo de un antiguo sirviente de la casa. Simeónov Pischik, terrateniente lleno de deudas, desea que ella le preste alguna suma. Y los zánganos, Trofimov, eterno estudiante, Epijodov, un contador.

Después de los saludos Lopajin de inmediato aborda la próxima subasta de la finca y de las grandes deudas que tienen. Los hermanos se lamentan, hacen un repaso de quién les prestará. Lopajin da la solución: “Si el jardín de los cerezos se divide en parcelas y se erigen casas de veraneo y se dan en arriendo, tendrán por lo menos 25 mil rublos al año. Decídanse, es el cambio” Le refutan que es una tontería, que el jardín es lo más notable de la región, está en la enciclopedia, es ir en contra del nombre de la familia, el jardín jamás se talará.

Firs un sirviente viejo les recuerda que cuando en la finca había mucho dinero era porque se cosechaban las cerezas, se adobaban, confitaban y se vendían en Moscú, pero ahora ya nadie lo hacía.

Llegado el día, el jardín se subasta, lo compra Lopajin, la familia tiene que desalojar la finca. Si saber, dejan al viejo Firs encerrado en la casa, un sirviente flojo lo olvida. La obra termina con la aceptación de Firs a su inminente muerte y con el ruido de las hachas talando el jardín de los cerezos. Estamos ante un doble artificio teatral para señalar que se acaba lo viejo.

La obra nos dice que los cambios siempre estarán presentes, pero es de sabios saberse adaptar.

Hugo G. Freire

  • Hugo G. Freire
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