Amigos intocables

Ciudad de México /
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“Mataron a Michel”, gritaba George y estallaba en llanto. Recuerdo lo mucho que me conmovía aquella escena interpretaba por Tony Dalton en la obra El año próximo a la misma hora, en la que Tony debutó teatralmente en el hoy lejano 2009. Luego se concentró en el cine y las series, en donde ha construido una brillante carrera.

En 2016 tuvo un regreso fugaz al teatro en la puesta Juegos de Poder, y después una vez más volvió al cine y las series, en las que ha consolidado prestigio y fama con múltiples trabajos internacionales, el más reciente Sugar, al lado de Colin Farrel, entre otras grandes estrellas.

Hoy Tony vuelve al teatro en Amigos intocables, un trabajo que sin duda representa un reto enorme en su carrera, al dar vida a un hombre tetrapléjico, que sólo mueve mover la cabeza. Y vaya que este retorno a las tablas es un gran acierto, pues aquel Tony de 2009 ha crecido enormemente y hoy, da al personaje de Felipe toda la fuerza y dureza, que poco a poco se van transformado, como lo reclama la trama.

Amigos intocables está basada en la afamada cinta francesa de 2011, a su vez inspirada en un caso real: En 1993 el conde Philippe Pozzo, rico empresario, sufrió un accidente en parapente que lo dejó tetrapléjico; tal situación le provocó una depresión que incluso lo llevó a intentar quitarse la vida. Sin embargo, la inesperada aparición de un inmigrante africano, Abdel Yasmin Sellou, quien sin ninguna preparación especializada se convirtió en su cuidador, cambió diametralmente la vida de ambos.

Tan es así que los dos escribieron sendos libros: Abdel publicó Has cambiado mi vida, y Philippe Intocable, que sirvió de base a la película Intouchables, que se convirtió en un exitazo de taquilla, primero en Francia y luego en materialmente el mundo entero; y dio pie a tres versiones fílmicas más (EUA, Argentina e India). Con estos antecedentes, su paso al teatro era sólo cuestión de tiempo.

Y ese paso ha sido dado con brillantez gracias al trabajo de quien sin duda es una de las mejores creativas de nuestro país: Angélica Rogel, responsable de la adaptación y la dirección escénica. Más que atinadamente la acción ha sido trasladada a la ciudad de México, y en vez de un inmigrante africano, el personaje del cuidador es un chavo marginal.

A partir de la trama cinematográfica Angélica ha construido una puesta en escena enteramente teatral. La acción transcurre como si se tratase de pequeñas viñetas que muestran los momentos esenciales, que se siguen fácilmente sin caer en diálogos que obvien lo evidente, sobre todo hoy con un público habituado a la velocidad en los discursos audiovisuales.

Para conseguirlo, Angélica se ha apoyado en un equipo creativo de primera. Aurelio Palomino en el diseño de escenografía e iluminación ha conseguido lo que en redes un muy atinado espectador calificó de “ballet viviente”. Y sí que lo es: los muchísimos espacios cobran vida gracias a paneles que corren de lado al lado del escenario sin frenar en un ningún momento la acción.

Emilio Zurita (vestuario), Luca Mersini (música original), Josué Guzmán (audio y sonorización), Georgina Coca (utilería), José Manuel Majul (asistente de dirección) completan los creativos; que se apoyan en un muy sólido equipo de producción: César Riveros, Manuel Cardoso, Rodrigo Sánchez, Francisco Escárcega, Cristo Uribe e Iliana Garza. Cobijados todos por Morris Gilbert, un productor que en sus 51 años de actividad sigue apostando por el talento.

Sí, una vez más Morris da oportunidad aquí a dos jóvenes que acompañan a Tony Daltón en este sube y baja de emociones: Sebastián Dante y Manuel Cruz Vivas quienes, pese a su evidente juventud, tienen ya detrás una sólida y muy firme trayectoria.

Como Abel, tanto Sebastián como Manuel se echan al público a la bolsa. Es uno de esos personajes que los actores definen como un “bombón”: y vaya que lo es. Sus diálogos, acciones, soltura, desfachatez, naturalidad llenan el escenario y arrancan varios aplausos y muchísimas carcajadas a lo largo de la acción.

Una buena red que los protege, sostiene e impulsa la forman Daniela Luján, Mónica Dionne y Daniel Bretón, que en múltiples personajes muestran su enorme calidad actoral. Aplauso para los tres.

Amigos intocables es una de esas historias que todos, TODOS, debemos ver, pues cada escena, cada diálogo, cada acción es un llamado a la reflexión, a ver hacia dentro de nuestras propias vidas, a entender que en muchas ocasiones olvidamos --como diría el Zorro al Principito— que “lo esencial es invisible para los ojos, sólo se ve bien con el corazón”.

Con Morris Gilbert, Angélica Rogel y Tony Dalton a la cabeza, Amigos intocables tiene un corazón que late fuerte y reverbera en el corazón de cada uno de los espectadores.

Amigos intocables se presenta de jueves a domingo en el teatro Centenario Coyoacán.

  • Hugo Hernández
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