Danza Cervantina en la CDMX

Ciudad de México /
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Cuando escuchamos hablar del Festival Cervantino pensamos de inmediato en Guanajuato, lo cual no es erróneo pues se trata de su lugar de origen y sede principal; sin embargo, para fortuna de los habitantes de la Ciudad de México, esta fiesta internacional –que este año reúne a más de 2 mil 200 artistas de 31 países--- desde hace décadas extiende sus actividades a la capital del país.

Entre los espectáculos que se pueden disfrutar en esta megalópolis hay cinco funciones de danza que se antojan maravillosos. El primero de ellos ya sucedió en días pasados con la presentación de Future past, que el que Bangarra dance theatre, proveniente de Australia, mostró la historia y vida actual de los grupos originarios de esas lejanas tierras.

El teatro Julio Castillo (del Centro Cultural del Bosque) recibió la coreografía de Frances Rings, que se dividió en tres actos: el viejo mundo, el pueblo y el campo, y ofreció una perspectiva sobre los profundos impactos que han desafiado los pueblos nativos, así como su espíritu de resiliencia que ha forjado su supervivencia.

El mismo escenario recibirá desde Francia, el viernes 16 de octubre Maldonne, de la coreógrafa Leïla-Ka, Leïla Ka se ha hecho de un nombre en el mundo de la danza en tan sólo unos años. Se inició en el baile urbano a los 16, sin haber asistido a una academia formal.

Tras audicionar para Maguy Marin, se convirtió en intérprete de su aclamada pieza May B. Posteriormente, se dedicó a la coreografía. Sus tres primeras obras recibieron reconocimiento internacional y se han presentado en más de veinte países. Ganó el concurso Danse Élargie en el Théâtre de la Ville, de París, y con su cuarta obra, precisamente Maldonne, fue nominada al Premio Internacional de Danza en Sadler’s Wells, de Londres.

En Maldonne cinco bailarinas cruzan el escenario cubiertas por cuarenta vestidos que se transforman incesantemente, como capas de identidad entre piel, máscara y recuerdo. La coreógrafa convierte la ropa en un lenguaje físico: vestidos que brillan, pesan, asfixian, vuelan o se rebelan junto a los cuerpos que los habitan.

Un día después, el sábado 17, el Palacio de las Bellas Artes vibrará con Carmen, que la compañía del prestigiadísimo Antonio Gades, presenta en colaboración con el no menos reconocido Carlos Saura.

Para Gades, Carmen personifica la lucha de la mujer por su libertad frente a las convenciones sociales. Cuando la obra se concibió en 1837, supuso un escándalo para una época que ni siquiera vislumbraba la emancipación femenina. Bajo esta premisa, Gades y el cineasta Carlos Saura, rescataron el mito de la mirada extranjera para devolverle su verdadera identidad española, alejándose de estereotipos y retratando a una mujer que se entrega sin reservas, pero que jamás traiciona su esencia.

La claridad en la exposición de la historia es un sello inconfundible de Gades. La transición entre las escenas nos ofrece guiños al cine que tienen la firma de Saura, ayudando al espectador a pasar de una emoción a otra de forma vertiginosa, pero orgánica. Hoy, en contraposición al mito masculino español por excelencia, Don Juan, Carmen representa en el mundo a la mujer española. Esta pieza es un manifiesto de soberanía de la Compañía Antonio Gades, donde la danza se convierte en el grito de una liberación necesaria.

El 20 de octubre, la danza volverá al teatro Julio Castillo con la compañía Dab dance Project, de Corea del Sur, que presentará Hello World, con coreografía de Hoyeon Kim y Jung Ha Lim, quienes se preguntan ¿por qué la destrucción suele acompañar al movimiento humano? ¿es nuestra presencia una fuerza que perturba a la Tierra?

Partiendo de la idea de los humanos como creadores casi divinos en el ámbito digital, la obra se articula a través de la corografía y video. Imágenes fragmentadas se capturan, se desplazan y se reensamblan en tiempo real, generando un campo visual cambiante que refleja un mundo moldeado por la percepción digital.

La pieza busca disolver la distancia convencional entre escenario y público, invitando al espectador a reconocerse como parte activa de la representación. Dentro de este espacio, la interpretación transita entre los conceptos de control y colapso, invitando a reflexionar en torno a la paradoja humana: el impulso de crear y la incapacidad de asumir la responsabilidad de lo creado.

Dab Dance Project es un colectivo creativo fundado en 2017 por los bailarines y coreógrafos contemporáneos Hoyeon Kim y Jung Ha Lim en colaboración con el videoartista LIMVERT. Inspirándose en gestos cotidianos, el grupo explora cómo la percepción y la sensación se transforman mediante la interacción del movimiento, las artes visuales, el vídeo y los objetos. Su trabajo se caracteriza por un potente lenguaje visual, donde imagen y movimiento se entrelazan para generar una reflexión sensorial.

Y esta presencia de la danza del FIC en la CDMX, se cierra con la presentación de (LA) HORDE/Ballet Nacional de Marsella, en colaboración con Rone, una figura clave en la escena de la música electrónica francesa con dos funciones de Room with a view (Un cuarto con vistas).

En una cantera de mármol, las máquinas se afanan cortando y puliendo la roca. Detrás de ese estruendo surge un lugar fuera de serie: Rone esculpe vastos paisajes sonoros electrónicos y los ofrece a un grupo de bailarines. Si, como dice Miguel Ángel, los escultores trabajaban el mármol para liberar la forma humana dentro del bloque, en este evento los intérpretes bailan para desprenderse de la inmovilidad de la piedra.

El cuerpo delinea en su danza los contornos profundamente humanos de un desastre anunciado que, en la oposición visual del movimiento, y en contraste con la materialidad de la piedra, permite dilucidar la posibilidad de su belleza.

Para esta colaboración, (LA)HORDE continúa la exploración de las formas de protesta y resistencia a través de la danza. Room with a View es una página en blanco, un espacio concebido como un cubo naturalista donde es posible inscribir sonidos, cuerpos e imágenes para reflexionar sobre el lugar cambiante de la humanidad.

La presentación de Room with a View en México representa un proyecto de intercambio artístico producido en el país por un equipo local, en el que bailarines nacionales reinterpretan la obra bajo la dirección del equipo creativo original.

Qué felicidad poder disfrutar del Festival Internacional Cervantino, en la Ciudad de México.


  • Hugo Hernández
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