El coyul

Ciudad de México /

Una de las maravillas de la Muestra Nacional de Teatro es que permite --a los privilegiados que pueden disfrutarla en su sede-- apreciar algunas joyas escénicas que llegan desde los puntos más remotos de México. Por fortuna esto no termina ahí, ya que varios de esos estupendos montajes llegan a la Ciudad de México, y diversas urbes nacionales e incluso de otros países.

Tal es el caso de El coyul, una genial puesta en escena que nació en Oaxaca, que brilló en grande en la pasada Muestra nacional de teatro en Torreón Coahuila, y que ahora triunfa los fines de semana en el teatro Orientación en el Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional.

Advierte la sabiduría popular que si una obra artística aspira a ser universal, debe ocuparse de asuntos locales, y hacerlo con toda honestidad. Y eso es precisamente lo que sucede con este montaje MARAVILLOSO.

El Coyul es una comunidad rural ubicada entre el istmo y costa del estado de Oaxaca, marginada y sumergida en el olvido. Y es precisamente esa localidad el escenario en donde se cuentan historias chiquitas que tienen un carácter universal.

La idea original, la dramaturgia y la actuación son de Esmeralda Aragón, quien en el programa de mano, explica: La obra El Coyul nace de la necesidad de sentirme cerca del lugar de donde soy, para afianzar mi origen, mi identidad. “Ahí mero ´tá enterrado mi ombligo”.

Y agrega:

“El Coyul se engendra en el calor y el sudor de los hombres que trabajan la tierra y de las mujeres que atizan el comal. También es una protesta por la vida, por las compañeras desaparecidas, víctimas de feminicidio, que también nos ha alcanzado, como el rimbombante término “modernidad” que se nos ha vendido a los pueblos originarios. La pieza, se estrena en El Coyul bajo la sombra de un árbol de cacahuananche ante más de ochocientos paisanxs que por primera vez veían y sentían teatro. Mi pueblo: El Coyul, es una hamaca colgada en una orillita del Océano Pacífico”.

Con todo y hamaca, Esmeralda ha viajado a diversos lugares (hoy la Ciudad de México) y en todos ellos ha conmovido, divertido, emocionado, cuestionado con una puesta en escena sencilla en la forma, pero profunda, compleja y genial en el fondo.

Estupendo trabajo en todos los niveles de Esmeralda, quien aunque está sola en el escenario, tiene detrás el talento, la creatividad y el trabajo de un gran equipo.

Esa “sencillez” del montaje se logra con la producción de la compañía Pelo de gato “un ojo al teatro y otro al garabato”; y la participación en concreto de Viridiana González Ortega y Gustavo Martínez (asistentes de producción); Sandro y Aldo Bustamante (música original); Italivi Elorza (voz y arreglo) Rafael Alfonso (ambiente sonoro); Abraham y su grupo “Los Chavos” (musicalización); y Gustavo Martínez (iluminación y ayuda técnica).

En apenas 60 minutos, viajamos, conocemos, disfrutamos y padecemos todo lo que sucede en El coyul. Y no lo diré para no arruinar la sorpresa, pero el final de la puesta en escena es realmente una gratísima experiencia para el público, que, nunca mejor dicho, se va a su casa con un gratísimo sabor de boca.

El coyul se presenta de jueves a domingo hasta el 14 de junio. No hay que perdérsela.


  • Hugo Hernández
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