El cuerpo en que nací

Ciudad de México /

La conozco, como seguramente todo México, desde antes que naciera. La fama de sus padres es la causa. Creció rodeada de teatro, pues sus progenitores construyeron y operan aún los foros que triunfan en la esquina de Milán y Lucerna, calles de las que reciben sus nombres.

Por ello, de manera casi natural, debutó con tan sólo 6 años de edad en los escenarios. Su primer trabajo fue en Anita la Huerfanita, en el que destacaba por pequeña, muy pequeña. Luego vinieron Los miserables, el musical de musicales, en el que dio vida a la pequeña Cosette.

No faltó por ahí, como suele suceder entre los envidiosos, alguna voz que criticara y hablara de favoritismo. Haciendo oídos sordos a esos insidiosos comentarios, ella siguió trabajando. Vinieron otros montajes como Mi cuaderno rojo, Elena, Sola en la oscuridad, por hablar solamente de teatro, aunque también ha empezado a tener presencia en otros medios, como lo muestra su protagónico en la telenovela Vencer la ausencia.

A estas alturas del texto, seguramente ya sabe el lector que hablo de María Perroni Garza, que ahora encabeza el elenco de la MARAVILLOSA obra El cuerpo en que nací.

Se trata de la adaptación escénica de la novela de Guadalupe Nettel, realizada por Bárbara Perrín, y dirigida por Benjamín Cann.

Se trata --como lo señala la autora en el programa de mano—de una historia autobiográfica, o al menos inspirada en mucho en la vida de esta novelista que cuenta el final de su niñez y su adolescencia.

Aún no he leído la novela –pero por supuesto lo haré—pero su versión dramática es conmovedora, hilarante, llena de gratas sorpresas y momentos entrañables, que bajo la mano del director de escena son realmente soberbios.

Vitales para redondear el montaje son la escenografía y la iluminación, ambos diseñados por Matías Gorlero: ¡qué grandes propuestas!

Obviamente para lograrlo se requiere de grandes actrices, y aquí las hay. ¡Vaya que las hay! Alternan en las funciones Tamara Vallarta (a quien me tocó ver) y Paulina Treviño (a quien he visto en otros montajes y por ello no lo dudo) ambas geniales.

Y con ellas, en todas las funciones, María Perroni Garza. ¡Soberbia!

Las dos actrices en la función dan vida al mismo personaje, que se desdobla y observa a su otra mitad. Gracias a este desdoblamiento el personaje se critica se corrige, se complementa, y da un ritmo maravilloso al montaje.

Es un “monólogo” interpretado por dos actrices que dan una verdadera clase de actuación. Bravo, bravo, bravo.

En la función que me tocó disfrutar entre los espectadores estaba Mariana Garza, madre de María, y al final de la misma alguien del público se acercó a felicitarla y preguntarle cuántos años tiene María: 14, respondió amablemente la orgullosa mamá.

Yo estaba por ahí cerca y pensé: pues parece que tuviera 50, pues su dominio de escena es absoluto, su talento enorme, su compromiso pleno…

Hace ocho años, María Perroni Garza debutó en el teatro. En este tiempo se ha ganado el respeto de sus compañeros, la confianza de sus directores, la admiración del público (me incluyo); hoy muestra y demuestra el gran animal de teatro que es.

El cuerpo en que nací se presenta en el Foro Shakespeare viernes, sábados y domingos sólo hasta el 26 de marzo. ¡no hay que perdérsela!

Hugo Hernández


  • Hugo Hernández
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