Figurativo e ilustrativo son términos que se oponen a conceptual y abstracto en el mundo del arte pictórico. Y luego de ver la actual puesta en escena de El eclipse, de Carlos Olmos, me pregunto si tales conceptos no deberían aplicarse también en el ámbito teatral.
Estrenado el 24 de mayo de 1990 en el teatro El granero --con la dirección de Xavier Rojas, y las actuaciones de Beatriz Aguirre, Lilia Aragón, Marta Aura, Gastón Tusset y Armando Palomo-- en un montaje estupendo, que desde mi óptica podría definirse como ilustrativo, pues la escena trataba de reproducir lo más fielmente posible la realidad de la historia que contaba. Así eran las actuaciones, la escenografía, el vestuario…
La trama de El eclipse es: en un pueblo de las costas de Chiapas una familia esencialmente matriarcal (abuela, madre, tía e hija) lloran la muerte del hombre que la encabezaba y tratan de que el vástago de aquél ocupe su lugar como corresponde a todo hombre. Sin embargo, los planes y aspiraciones del joven están muy lejos de ser los mismos que ellas quieren. En la víspera de un eclipse llega a la población un fotógrafo que…
No contaré más de la trama, lo que sí diré es que el montaje que ahora se presenta en La gruta, del Helénico, es un buen ejemplo de ese arte conceptual que va más allá de lo figurativo, y está lleno de simbolismos, que crea a partir de la mezcla de distintas formas de arte escénico.
Responsable de esta propuesta es Caracola producciones, fundada en 2012, “una compañía de teatro de imagen especializada en espectáculos con perspectiva de género, para audiencias adultas, que utiliza técnicas como teatro de sombras, objetos, miniaturas, papel, manipulación directa, así como animación y spot motion.
“Fundada por egresadas del Colegio de Literatura Dramática y Teatro, se ha vinculado con diseñadoras de la Facultad de Artes y Diseño y creadores escénicos de la Escuela Nacional de Arte Teatral, el CUT y la Universidad”.
Tiene la compañía una larga, fructífera trayectoria, con seis muy reconocidos montajes, y el séptimo es El eclipse, una propuesta para la que el calificativo de extraordinaria es más que justo.
La dramaturgia, como ya lo apunté al principio es de Carlos Olmos, quien amén de sus brillantes textos teatrales, saltó a la fama gracias a sus excelentes guiones de telenovelas, como la siempre recordada Cuna de Lobos.
Ahora, la dupla que forman Jimena Eme Vázquez (adaptación) y Gina Botello (dirección) han dado una vitalidad, ritmo, actualidad y fuerza a la obra que cautivan de principio a fin.
El trabajo del equipo creativo que participa en esta puesta en escena es digno de una ovación. He tenido la oportunidad de ver este montaje en dos ocasiones: primero en el teatro Santa Catarina y ahora en La gruta, y en ambos casos se saca el partido máximo a cada espacio. Cabe apuntar que ésta es ya la cuarta temporada del montaje, debido a la enorme aceptación que ha tenido.
Ese equipo creativo, además de la adaptadora y la directora, lo integran: Karla Bleu (escenografía); Juliana Faesler (iluminación); María Fernanda Galván y Daniela Villaseñor (títeres y objetos escénicos); y Anabel Ortega (vestuario), entre otros.
Y cada uno de ellos hace brillar sobre la escena a un equipo de actrices brutalmente excelentes: Gaby Núñez (doña Dominga); Sol Sánchez (Elia); Carolina Contreras (Mercedes); Renee Sabina (Indira)… Una ovación de pie para cada una. Individualmente y en conjunto logran un trabajo merecedor de muchos premios.
Alejandro Romero (Mario) y Luis Javier Morales (Gerardo) son los dos actores que las acompañan. Ambos también estupendos.
Como en una gran coreografía, los seis intérpretes no sólo actúan, sino que hacen actuar a títeres, sombras, objetos, luces, escenografía… cada momento de esta puesta es magia pura, que cautiva, conmueve, divierte, sorprende, atrapa… ¿qué más se puede pedir?
El eclipse, que arrancó como producción de Teatro UNAM, que tiene ya alas para volar, como lo viene haciendo, por muchos escenarios.
El eclipse estará en La gruta del teatro Helénico hasta el 9 de abril en funciones los martes, miércoles y jueves a las 20 horas.
Como dice Álvaro Cueva: ¡Corran a verla!