Gaviota, Celestina y Esposo

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Ítalo Calvino, en su libro “Porque leer los clásicos”, da múltiples razones para no olvidarse de los autores y los libros que alguien puede pensar que ya quedaron en el pasado. Entre ellas subraya la vigencia permanente de las tramas, los personajes, los conflictos que se abordan en dichas historias. Es decir, no pasan de moda. Siempre tienen algo que decir a los públicos de todas y cada una de las épocas.

Recuerdo esto, porque en una misma semana he disfrutado de tres puestas en escena de obras que nacieron hace siglos: “La Celestina: de mujeres y brujas” (circa 1500); “Esposo por enigma” (1646), y “Ojos de atardecer” (La gaviota, 1896).

El auditorio Divino Narciso vio la última función en la ciudad de México de “La Celestina: de mujeres y brujas”, de Fernando de Rojas, montaje que marcó el final de la segunda edición del Festival Internacional Sor Juana Inés de la Cruz: escena barroca. Disecciones contemporáneas y devenires sin límites.

Este impresionante y hermosísimo escenario, ubicado dentro de la Universidad del Claustro de Sor Juana, vio renacer el espíritu de los personajes creados por Fernando de Rojas y que se hicieron escuchar una vez más en voz de la estupenda actuación de Carol Delgado.

La propuesta, dirigida y adaptada por Jesús Torres, recupera el texto de Fernando de Rojas desde la mirada de Elicia, criada de Celestina, quien reconstruye la historia de la alcahueta y los amores entre Calixto y Melibea, al tiempo que contextualiza la época en la que fue escrita. A partir de esta perspectiva, la obra propone una lectura actual del clásico y coloca en el centro la voz de las mujeres que forman parte de la historia.

La puesta en escena aborda temas como la brujería y la prostitución a través de la poesía, con textos de Sor Juana Inés de la Cruz y María de Zayas, en diálogo con la obra de Fernando de Rojas.

Ojalá haya oportunidad de ver nuevamente en nuestro país esta soberbia propuesta que trae al hoy, un clásico del teatro en español de hace medio milenio.

Y si de clásicos se trata, también está “Esposo por enigma”, una comedia barroca y anónima del siglo XVII, escrita en 1646, cuyo manuscrito fue hallado en la Biblioteca Universitaria de Salamanca y se representó por primera vez en México en 1646, y que ahora regresó en un montaje de la compañía Félix Novohispano, como parte del Festival Internacional de Teatro del Siglo de Oro (FITSO).

Diez actividades en nueve días, en seis recintos históricos, integraron el programa del FITSO que cerró con “La vida es sueño” y “Esposo por enigma”, una comedia de enredos situada en el Olimpo y el contexto de la guerra de Troya. Las funciones se realizaron en el impresionante Museo de las Constituciones, de la UNAM.

Y cierro este recorrido de clásicos, con uno más moderno, de apenas 130 años de antigüedad. Se trata de “Ojos de atardecer”, una relectura de “La gaviota”, de Anton Chejov, escrita a finales del siglo XIX, y que ha visto la luz infinidad de veces, algunas con su texto original, y en otras --como en este caso— en una versión que toma la tragicomedia como trampolín para lanzarse a una interpretación más que atractiva e interesante.

Como bien se explica en el programa de mano: “Ojos de atardecer explora la infelicidad, los deseos artísticos frustrados y los amores no correspondidos de un grupo de personajes en la campiña (…) Denominada también como una precuela chejoviana, donde cada uno de los personajes se replantean una vida aún mucho más cotidiana y por lo mismo más reveladora”.

La dramaturgia de esta propuesta es de Luis Eduardo Yee, quien ha mostrado ser mucho más allá que un estupendo actor, sino también un escritor excelente y un director más que talentoso.

En esta ocasión, la dirección de escena está a cargo del muy joven Isa Almanza, quien logra un montaje realmente ágil y muy atractivo, doble mérito por tratarse de una historia nada fácil. Para mí un gran descubrimiento en la dirección.

El equipo creativo y de producción lo completan Thalía Palacios (concepto escénico); Luis Roberto Orozco (vestuario), y Mariana Medina (producción general, junto con Isa). Felicidades a todos.

Y todo al servicio de un talentoso y muy joven elenco, integrado por José Jaime Orozco, Andrés León, Mitzy Castro, Naomi Castillón, Pamela Cervantes, Ricardo Ripol, Samantha Jasso, Víctor Hugo Villanueva, y Ximena Olman. Todos excelentes.

“Ojos de atardecer” tiene una última función este martes 1 de septiembre a las 20 horas en el teatro La capilla, en Madrid 13, Coyoacán.

Luego de ver estos tres montajes, le doy una vez más la razón a Ítalo Calvino, hay que leer (y llevar a escena) a los clásicos.


  • Hugo Hernández
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite