La voz humana

Ciudad de México /

Hace casi un siglo, el 1 de febrero de 1930 se estrenó en París La voz humana, escrita y dirigida por Jean Cocteau, con la actuación de Berthe Bovy. Nadie de los implicados en el montaje podía haberse siquiera imaginado que esa noche nacía uno de los grandes clásicos del teatro universal, y uno de los grandes deseos-retos para cualquier primera actriz.

Desde entonces los nombres de sus intérpretes forman una especie de hermandad, a la que únicamente las Grandes pueden pertenecer: Anna Magnani, Ingrid Bergman, Simone Signoret, Carmen Maura, Tilda Swinton… son apenas un pequeño ramillete de las divas que han dado vida a esta historia, a la que ahora se suma Irasema Terrazas.

Personalmente conocí esta obra a través de la película La ley del deseo, de Almodóvar, en la que el protagonista de la misma (un afamado director de cine) se lanza al mundo teatral montando esta obra para su hermana (Maura).

Los fragmentos que esa “puesta” en escena se ven en el filme son realmente geniales; y me impactaron tanto que me lancé a la búsqueda del texto de Cocteau, que he leído varias veces, y me sigue impresionando.

Para Almodóvar ha sido tan importante, que hace apenas dos años realizó un muy sofisticado mediometraje teniendo como base este impactante texto dramático.

A Irasema Terrazas la conozco hace cerca de 25 años. Fue en el primer montaje de Master class, donde daba vida, evidentemente, a una joven cantante de ópera. Más tarde volví a verla en el musical El fantasma de la ópera, y desde aquellos lejanos ayeres he seguido su carrera, y no deja de impresionarse su talento, su valentía para buscar nuevos caminos, su entrega, su perfeccionismo.

A Miguel Septién lo descubrí hace relativamente poco, un lustro a lo más, y desde entonces no me cansó de elogiar su creatividad como director escénico.,

Ahora, estos tres elementos se conjugan en un montaje para el que los calificativos (positivos) llegan a mi cabeza en cascada…

Conmovedor, actual, irónico, fluido, diferente, atrevido… son algunos de ellos.

La voz humana es un estremecedor monólogo en el que una mujer habla por teléfono con su pareja, más bien expareja, quien la llama para ultimar los detalles de la ruptura. Ella, desesperada, trata de prolongar la conversación lo más que puede, en un ir y venir de sentimientos de súplica, rechazo, dolor, reclamo, esperanza…

Como ya lo dije, a Irasema la vi por vez primera hace un cuarto de siglo y ya era una estrella que brillaba con luz propia como una maravillosa cantante.

Más tarde la descubrí también como actriz, y me sorprendió una vez más con unos alcances y registros geniales: una gran vis cómica, una fuerza actoral absoluta, un dominio de escena pleno...

Ahora todas esas virtudes saltan a la vista en este monólogo tan complejo, tan profundo, tan lleno de matices… Irasema está soberbia.

A sus talentos, Irasema suma la guía del joven director, quien pian pianito (dirían los clásicos) se ha ido colocando como uno de los creativos más versátiles y constantes de la escena en nuestro país. ¡Bravo Miguel!

Emilio Zurita (escenografía e iluminación), Rinna Keller (vestuario), Dano Coutiño (diseño sonoro) completan el muy sólido equipo creativo.

Y obviamente un aplauso para el trío de enjundiosos y emprendedores productores: David Cuevas, Julio Trujillo y Eduardo Villarreal.

La voz humana se presenta únicamente los lunes en el versátil espacio del foro Lucerna, en la colonia Juárez.

¡No hay que perdérsela por nada del mundo!

  • Hugo Hernández
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