Madame Butterfly

Ciudad de México /
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Crear proviene del latín creare y en sus dos primeras acepciones, el Diccionario de la Real Academia Española la define como: “Producir algo nuevo”; o “Producir algo de la nada”.

Luego de ver Madame Butterfly, en la versión coreográfica de La infinita compañía, me queda perfectamente claro este concepto, que tenía yo un poco hecho bolas. Paso a explicarme:

Madame Butterfly o Madama Butterfly (su título original en italiano) es una ópera en tres actos (originalmente eran dos) de casi tres horas de duración, con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Ilica.

Puccini basó parcialmente su obra (que se estrenó en 1904) en el cuento Madame Butterfly, que John Luther Long publicó en 1898, que había sido ya dramatizado por David Belasco. Puccini también utilizó fragmentos de la novela Madame Crysantheme, de Pierre Loti publicada en 1897.

A esto hay que agregar que los estudiosos de la ópera afirman que esta trama parte de acontecimientos reales que ocurrieron en la ciudad japonesa de Nagasaki, a principios de los años 1890.

¿Alguien copió a alguien, hubo algún plagio? ¡No, no, no!

¿Entonces creó Puccini, creó Long, creó Loti cuando hay un hecho real detrás de todo esto?

Mi respuesta contundente es sí. ¡Claro que sí! ¡Por supuesto que sí!

Cada uno de ellos CREÓ, porque articularon un relato, que siempre conjuga una historia (qué se cuenta) y un discurso (cómo se cuenta), tal y como lo ha hecho hoy La infinita compañía con este montaje MARAVILLOSO, así con mayúsculas.

Un rápido paréntesis: La infinita compañía es sin duda hoy una de las agrupaciones de danza contemporánea más sólidas de nuestro país, al frente de la cual se encuentran Rodrigo González y Raúl Tamez, dos genios de esta disciplina, que están permanentemente en activo, que han sido multipremiados en México y otros países.

Su repertorio es amplio, versátil, arriesgado, creativo… Va desde La Pasión, pasando por Réquiem, El cisne negro, en lo que compete a la danza; y se extiende hacia el teatro con La caída del Imperio (sobre Maximiliano de Habsburgo, La caída de la corona (en torno a Carlota), Telenni (a partir del texto atribuido a Óscar Wilde).

Y en cada uno de sus montajes hay siempre una propuesta que conmueve, impresiona, sorprende, atrapa, seduce… como sucede ahora con Madame Butterfly.

Una vez más Rodrigo González, coreógrafo y director de la propuesta, logra un trabajo redondo. No deja de fascinarme su creatividad ilimitada para transforma en movimiento lo que fue concebido por otro creador como sonido, a través de la música y la voz.

De verdad se queda uno extasiado al ver un brazo aquí, una pierna allá, un salto, un gesto, un giro… en armonía absoluta con la historia tan conocida, de la cual he aquí la muy atibada sinopsis del programa de mano:

“La épica historia de Cio-Cio San, en Nagasaky a principios del siglo XX. El oficial de la marina estadounidense Pinkerton consigue casarse con ella, Madama Butterfly, gracias a Goro. Ella, repudiada por su familia por contraer matrimonio con un extranjero y cambiar de religión; espera que su matrimonio dure toda la vida.

“Para su esposo sólo se trata de una pequeña aventura fuera del país; regresando a EU rehace su vida casándose de nuevo, mientras ella, embarazada, espera su regreso. Cuando él vuelve a Japón de visita con su nueva esposa y conoce a su hijo, decide llevárselo. Es entonces cuando Madama Butterfly, ante la profunda decepción y la ausencia de sus seres queridos, decide hacerse el harakiri”.

La creación de Rodrigo se magnífica con la inmortal interpretación de María Callas, dirigida por Karajan, y en el imponente escenario de la Capilla Gótica del Instituto Cultural Helénico.

Y para lograrlo, Rodrigo cuenta con el talento de brillantísimos intérpretes, que permanentemente forman parte de La infinita compañía. En la función que vi me tocó disfrutar de las actuaciones de Paulina del Carmen (soberbia), Álvaro Pérez, Pamela Grimaldo y José Ortiz (igualmente soberbio). ¡Bravo a cada uno de ellos!, quienes alternan funciones con Alan Huerta, Karla Falcón, Ángel Garnica, Jennifer Rivera y Yokoyani Arreola.

Madame Butterfly tiene funciones hasta el 26 de julio, de jueves a domingo. Una joya del repertorio del brillante trabajo de La infinita compañía, que crea, crea, crea y crea… al infinito y más allá.


  • Hugo Hernández
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