Tortuga, Oso y más…

Ciudad de México /

Ambos son jóvenes, y desde hace ya varios años --cuando lo eran aún más—se han movido con gran acierto en el mundo teatral, en el que ahora ocupan un privilegiado lugar; por cierto, más que merecido.

Ella es una brillante actriz y estupenda directora; él es un reconocido dramaturgo, director y actor, y ahora ambos coinciden en un mismo zoológico, en el que osos y tortugas conviven mágicamente.

Ese espacio animalesco se encuentra en Chapultepec, y no es precisamente su visitado zoológico, sino en el Centro Cultural del Bosque, donde se presentan La danza que sueña la tortuga y Oso polar decapitado, a la cabeza de las cuales están respectivamente Nohemí Espinosa y David Gaitán, los dos jóvenes teatreros a quienes me refiero.

Vamos uno por uno; primero las damas:

La danza que sueña la tortuga es uno de los éxitos del año pasado, que dada la enorme aceptación que ha tenido, regresa a la cartelera.

Se trata de una comedia de equivocaciones muy poco conocida de Emilio Carballido, que, como bien se explica en el programa de mano “ofrece una radiografía lúdica de un país que intenta sacudirse atavismos morales para ingresar en la modernidad, al amparo de lo que se conoció como el “milagro mexicano”.

La historia –sigo con la información del programa—“ocurre en Córdoba, Veracruz, durante los años 50. Rocío y Aminta son dos hermanas que creen que el “último tren” del amor se les ha escapado debido a un hermano controlador y machista (Víctor), quien ha ahuyentado a todos sus pretendientes bajo el argumento de que sólo quieren aprovecharse de ellas. Sin embargo, un equívoco provocado por los problemas auditivos de Rocío pone a todos de cabeza y convierte el amor en un asunto de vida o muerte…”

A partir de esta trama, Nohemí, como directora de escena, ha logrado un montaje realmente extraordinario, de ahí la empatía que ha logrado con los espectadores y en consecuencia el éxito.

La pues en escena es realmente divertidísima, el público no para de reír en las casi dos horas y media (¡se pasan volando!) que dura la función.

Y más allá de la diversión, hay una fuerte crítica social a las costumbres machistas y arbitrarias que predominaban hace 70 años en nuestro país, en el que, lo admitamos o no, aún prevalecen muchas de ellas.

Cada detalle, cada gesto, cada diálogo están cuidados y dan en el corazón y la mente del espectador que la disfruta a plenitud.

Espinosa se ha rodeado de un estupendo equipo creativo, que transporta al espectador a la belleza y al mismo tiempo encierro y sofoco de la Veracruz de mitad del siglo pasado. Lo integran Mauricio Ascencio (escenografía, iluminación y vestuario); Ángel García (escenografía); Juan Pablo Villa (diseño sonoro y musicalización); Brenda Castro (maquillaje y peluquería). ¡Bravo a cada uno!

Y por supuesto ovación de pie para un maravilloso elenco: Sonia Couoh, Carmen Mastache, Omar B. Betancourt, Cris Zárate, Erika de la Llave, Berenice Riosè y Yadira Pérez

La obra se estrenó en octubre pasado dentro del festival Cervantino, luego hizo temporada en la ciudad de México, en el teatro Orientación Luisa Josefina Hernández, donde continúa de jueves a domingo hasta el 15 de marzo.

Ahora el caballero:

Aquí lo de caballero nunca está mejor aplicado pues he tenido la suerte de ver muchos de los montajes escritos y/o dirigidos y/o actuados por David y siempre, más allá de la opinión de quien esto escribe, lo agradece amable y sonriente.

La dramaturgia de David transita por múltiples tópicos e intereses, desde los arquetipos griegos, hasta el futuro, como en esta ocasión donde Oso polar decapitado nos lleva a un planeta Tierra aún inexistente, en el que la humanidad (como parece que sucederá) se enfila hacia su autodestrucción.

Hace algunos meses David presentó (como autor y director) El mar es un pixel, en que de manera genial (¡y en verso!) abordaba el cada vez más amplio y preocupante mundo de la tecnología, los robots, la Inteligencia artificial y las redes sociales.

Ahora en Oso polar decapitado vuelve a los robots que, en esa realidad, son quienes llevan el control del planeta.

El texto es genial, pues además de hacer pensar sobre el presente y el futuro que tenemos, divierte, divierte, divierte…

A la genialidad de David se suma la del director Martín Acosta, a quien también he podido seguir de cerca, y quien una vez más entrega una puesta en escena redonda, que incluye el talento de Matías Gorlero (iluminación); Mario Marín del Río (vestuario); Eva Aguiñaga (escenografía); Pablo Chemor (música original); y Maricela Estrada (maquillaje y peluquería).

Y todo esto al servicio de un elenco igualmente genial (no hay otra palabra más justa): Verónica Bravo, Pablo Chemor, Xóchitl Galindres y el mismo David Gaitán.

Oso Polar decapitado se presenta en el teatro El galeón, de jueves a domingo, hasta el 15 de marzo.

Nohemí y David, ¡dos jóvenes y brillantes teatreros!

NOTA. Y hablando de jóvenes teatreros, el colectivo Otro suelo, hace una residencia en el teatro El granero, con el ciclo Aquí nada es urgente, que incluye cuatro puestas en escena: Imágenes límites difusas; La descolocación de las cosas; Escuela de la mirada; y Escribo mejor cuando no escribo.

Me tocó ver ésta última y me ha dejado reflexionando sobre los nuevos rumbos que toma nuestro teatro, con el uso de tecnología, las redes sociales, y un largo y muy interesante etcétera.

Rodolfo Rodríguez es autor, director e intérprete de esta puesta en escena que hoy domingo cierra su breve temporada, para dar paso a Misael Garrido, quien hará lo propio con Escuela de la mirada.

¡Jóvenes, en sus manos encomendamos nuestro futuro teatral!

  • Hugo Hernández
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite