Viva y vive La capilla con sus 70 años

Ciudad de México /

Hace 70 años México era otro: en 1953 nuestro país estaba subido en la cresta de ola con la política de Desarrollo acelerado o el Milagro mexicano, implementada por Adolfo Ruiz Contines, quien vivía su primer año en Los Pinos, con un peso devaluado a 8.65 frente al dólar, por su siempre mal recordado antecesor.

Ernesto P. Uruchurtu era el flamante regente del entonces Distrito Federal, que apenas superaba los 3 millones de habitantes, que se divertían con el estreno en los cines de películas como El bombero atómico (con Cantinflas), Ahora soy rico (Pedro Infante) o Cantando en la lluvia (Gene Kelly).

Y aunque faltaba todavía un año para que a don José María Dávila se le ocurriera construir un teatro en la avenida de los Insurgentes, el siempre inquieto Salvador Novo se lanzó a la aventura de edificar uno todavía más al sur en los terrenos de una exhacienda, en Coyoacán.

Los terrenos que compró Novo incluían una capilla, que el sempiterno “cronista de la ciudad” convirtió en teatro e inauguró un día como hoy, 22 de enero, de aquel lejano 1953.

Sí, el teatro La capilla está celebrando este año siete décadas de vida de vida.

El presidente hereda, de Cesare Giulio Viola (con una traducción de Novo), fue la obra con la que se inauguró la sala que, contra todos los pronósticos (por la lejanía de la misma) fue un éxito y alcanzó 142 representaciones.

Finalmente, por falta de recursos Novó cerró el teatro, y fue hasta cuatro décadas después que volvió a abrir, entonces con Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe al frente.

Cuando ellas decidieron retirarse, “heredaron” el cabaret (entonces llamado El hábito) a Las reinas chulas, que lo rebautizaron como El vicio; y el teatro a la compañía Los endebles, que comanda el incansable Boris Schoemann, quien al frente de un gran equipo de teatristas profesionales, ha mantenido y reforzado el espíritu vanguardista de La capilla, impulsando la dramaturgia contemporánea.

La celebración, que anticipan se prolongará todo este año, arrancó hace un par de semanas con un maratón en un solo día de tres de las puestas más emblemáticas del repertorio de Los endebles: Kiwi, de Daniel Danis; Beautiful Julia, de Maribel Carrasco; y Bashir Lazhar, de Evelyne de la Cheneliere.

Los festejos continúan con el ciclo Teatro de los Estados, que incluye las siguientes seis puestas en escena: En invierno mueren los cuervos (Veracruz); La vida extra y ordinaria de Filomena Jiménez (Veracruz); Hasta la raíz (Tabasco); Exposición de una larva (Veracruz); El edén de las musas (Veracruz); y La vendedora de nubes (Jalisco).

También se presentarán La divina ilusión (con alumnos de la escuela Andrés Soler); Así es, ¡creánme!; Abrir la patria; La peor señora del mundo, y el espectáculo de magia Oficínico.

Y la fiesta sigue y seguirá a lo largo de todo este 2023, así vale la pena estar revisando la programación completa, que puede consultarse en www.teatrolacapilla.com

Felicidades a Boris Schoemann, a Enrique Saavedra y a todo el equipo que los acompaña y apoya en la siempre atractiva cartelera que ofrecen materialmente todos los días del año.

Como puede verse la semilla sembrada hace siete décadas por el gran Salvador Novo ha tenido muy buena cosecha, y pinta para seguir creciendo de manera muy, pero muy frondosa.

¡Nada mal para un septuagenario!

Hugo Hernández
  • Hugo Hernández
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