Davos: 1994 - 2014

  • Peor para la verdad
  • Humberto Zurita Eraña

Tampico /

Al ver las imágenes del Foro Económico Mundial en el que participó el Presidente Enrique Peña, así como conocer la inversiones que empresas trasnacionales anunciaron desde Suiza, es difícil evitar hacer comparaciones con otro momento en donde México estuvo en el centro de la atención internacional.

Con la sombra de la inseguridad que no se ha controlado, nuestro país se convirtió en el punto obligado de referencia para los asistentes a esta reunión, cuando también se están cumpliendo 30 años de la aparición de la computadora “Mac” y, paradójicamente, Gmail presenta fallas a nivel mundial y el mundo enloquece por la incomunicación que esto representa. Siempre creí que hace 20 años, cuando el gobierno de Carlos Salinas impulsó reformas importantes y se concretó la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá, se puso demasiada atención a lo económico.

Para atender en el corto plazo la espiral inflacionaria heredada del sexenio encabezado por Miguel de la Madrid, se firmó el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico.

Y en lo estructural, la apuesta fue el TLC, como ya se ha comentado en este mismo espacio. Sin embargo, insisto, no se dio el siguiente paso: la concreción de una Reforma Política a fondo.

Pero veamos. Justo ayer viernes en Suiza, Pemex firmó un convenio de colaboración con la petrolera rusa Lukoil Vagil Alekperov, y nuevamente resulta difícil no recordar la Glasnost y la Perestroika que impulsaba Mijail Gorvachev, desmantelando el viejo régimen de la URSS y sin embargo vinieron los problemas: desde el fortalecimiento de la mafia rusa hasta los conflictos regionales de Chechenia, Georgia y algunas otras repúblicas del ex bloque socialista.

Eran los tiempos en donde la globalización era inminente y en México se conformó el primer Instituto Federal Electoral, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y los inicios de la democratización del DF, con la creación de la Asamblea de Representantes del DF.

A veinte años de distancia, la pregunta obligada es ¿fue suficiente?Recordemos que mientras se celebraba en Palacio Nacional la firma del TLC, hubo algunas voces que alertaban con preocupación el clima social, las expresiones de inconformidad, las marchas cada vez más beligerantes y se vislumbraban para el sexto y último año de gobierno unas elecciones complicadas.

Como siempre ocurre, los seductores y cortesanos alegaban amargura, pesimismo y análisis fatalistas con la intención de eventualmente orientar la sucesión presidencial, descalificando las opiniones que alertaban sobre la inminente descomposición social.

¿Qué vino después? Lo expresa perfectamente el título del libro del periodista Jorge Fernández Menéndez: “1994, el año que vivimos en peligro”.

El levantamiento armado del EZLN, el magnicidio de Colosio, la ola de secuestros de importantes figuras empresariales, el atentado a José Francisco Ruiz Massieu. Por supuesto, las cosas ya no fueron iguales.

La ola de delincuencia se desato en los años siguientes en el DF, donde el secuestro express era lo cotidiano.

Las preguntas rondaban: ¿Qué pasó? ¿Porqué? Sí había trabajo y logros sexenales, incluso después de años de intransigencia se concedieron gubernaturas a la oposición, como la de Ernesto Ruffo en Baja California, o Carlos Medina Placencia en Guanajuato, no obstante tener acta de triunfo a favor de Ramón Aguirre.

Luego vinieron San Luis Potosí, Jalisco, etc.

A veinte años, es importante hacer un análisis periférico, no solo unidireccional. Y entender que es indispensable atender el rezago de pobreza de las regiones más deprimidas, hay que rescatar los estados que han sido más golpeados por la inseguridad, como es el caso de nuestra entidad.

Hay que generar urgentemente empleos y alentar condiciones preferenciales de inversión.

Reconstruir el tejido social con una política agresiva en favor de los “ninis”, de nuestros jóvenes que son carne de cañón de la delincuencia. Apoyar de manera reivindicativa a la clase media que se siente golpeada por las reformas fiscales, retribuirles de manera palpable su esfuerzo social.

Todas las reformas requieren una conducción ordenada, programada y eficaz. Así se han conducido las transiciones exitosas que ha habido en otras latitudes.

Pero para poder lograrlo, hay que darle su verdadera dimensión a cada asunto. El tema de la inseguridad no es un tema menor, no es la piedrita en el zapato.

Tampoco las autodefensas son un problema regional. Las soluciones no necesariamente se dan con nombramientos.

En 1994 en Chiapas y su Comisionado Camacho Solís y ahora, 2014, Michoacán ya tiene también a su Comisionado para la Paz.

En aquel 1994, en Davos se veía a México diferente: ya formaba parte del bloque comercial más importante con la firma del TLC, pero la sombra de la guerrilla está presente.

Ahora, en 2014, nuevamente los ojos del mundo voltean a vernos, convirtiendo a México en una referencia obligada en la cita mundial en Suiza.

Y hoy, como hace 20 años, la violencia y la inconformidad social se asoman desde las zonas más pobres y olvidadas de nuestro país.

Es el momento de no repetir errores, porque es posible que no haya una tercera oportunidad, ¿no cree usted?

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