El próximo 1 de julio en nuestro país se celebrará la elección más importante de la historia reciente, tanto por el número de cargos que se elegirán, como por el nivel de competencia que han tenido las campañas.
Durante los últimos meses, hemos sido testigos de millones de spots, de encuestas de todo tipo, de “fake news” y memes en redes sociales. Hemos reído y hemos discutido. Defendiendo nuestras posturas y filiaciones, y escuchando las de los demás. Todo con la plena seguridad y tranquilidad que nos da el vivir en un país libre.
Esta libertad con la que se han desenvuelto las campañas es una conquista de todos los mexicanos, de generaciones que nos antecedieron y pugnaron por generar condiciones de competencia política con mayores condiciones de equidad. Nuestra democracia, aún joven y perfectible por supuesto, ha ido consolidándose con la participación de todos.
La sociedad ha sido su principal actor. El empoderamiento de la ciudadanía ha sido resultado de una constante participación, que no se ha ceñido únicamente a las campañas electorales.
Las voces y posturas de la población se han ido multiplicando en muchos y muy diversos temas, donde su aportación ha sido determinante para el avance en materia de diversos derechos y que ha permitido que el debate se enriquezca con una enorme variedad de opiniones.
Por eso es que el próximo domingo la jornada electoral debe convertirse en una fiesta, en la celebración de la democracia que nos permite votar por quien consideremos tiene las mejores propuestas para ocupar los cargos de elección que se someterán a elección.
El 1 de julio es una fecha por supuesto importante, pero también es importante señalar que no es una fecha fatal. México ha podido construir un andamiaje legal e instituciones sólidas que nos dan solidez y rumbo como nación.
Al día siguiente, la voluntad popular va a prevalecer, y con ese mismo entusiasmo con el que hemos escuchado y atestiguado estas campañas, seguiremos impulsando, como lo hacemos día con día, desde nuestras diferentes responsabilidades o trincheras, el desarrollo de nuestro país. México es muy grande y así como tiene retos muy importantes, también tiene el mayor tesoro que se pudiera desear, el valor y fortaleza de su gente. Eso es lo que va a permitir que el próximo domingo todos podamos hacer de la elección una fiesta de la democracia, ¿no cree Usted?
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Humberto Zurita Eraña
Tampico /
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