El dolor en la espinilla es muy común en corredores y en actividades físicas y deportivas con saltos. Es especialmente común en atletas que lo hacen muy frecuente, por periodos de tiempo prolongados y con mucha intensidad. Es considerada una lesión por sobreuso. Se piensa que este problema es ocasionado por el incremento del esfuerzo de los músculos de la pantorrilla, los cuales se insertan en la superficie posterior del hueso de la pierna, la tibia. La superficie anterior es la que se conoce como espinilla. Estos músculos son los que ayudan a impulsarnos en el salto o para acelerar al correr. Cuando hay excesos en el trabajo con estas actividades, el esfuerzo ocasiona inflamación en los músculos, los tendones y en la membrana que envuelve al hueso, llamada periostio, por lo que también a esta condición se le denomina periostitis tibial.
En las etapas iniciales el dolor o las molestias se manifiestan horas después del entrenamiento y generalmente ceden al reposo. En etapas más avanzadas el dolor se presenta al inicio y disminuye con el calentamiento, para aparecer nuevamente al término del ejercicio. Por más leve y tolerable que la molestia sea, no debe dejarse progresar. Es el momento de hacer un receso en las rutinas para revisar los aspectos técnicos del entrenamiento y acudir al médico para revisar los aspectos ortopédicos del apoyo plantar, análisis de marcha y carrera, elegir el calzado más conveniente que ayude a amortiguar el esfuerzo.
En los casos avanzados las molestias no solo se presentan durante o después del entrenamiento sino que interfieren con las actividades de la vida cotidiana y se hacen rebeldes al tratamiento convencional. En estos casos es muy probable que se trate de periostitis tibial, lesión grave ya que se considera una etapa previa a la fractura por estrés.
El manejo inicial consta es reducir el trabajo físico, aplicación de masaje con hielo en las áreas adoloridas, estiramientos y ejercicios para fortalecer los músculos de la pierna. La terapia física también es de gran utilidad en los casos moderadas y avanzados. El diagnostico en la mayoría de los casos se basa en la evolución de los síntomas y la exploración física. Solo en las etapas avanzadas los estudios de imagen como Rayos x, Eco Músculo Esquelético y la Resonancia Magnética permiten ver las modificaciones estructurales de la sobrecarga, tanto en tejidos blandos como en el hueso.
La prevención se basa en la prescripción y planeación personalizada del entrenamiento. El tratamiento oportuno de las primeras manifestaciones puede facilitar una pronta recuperación y regreso seguro al entrenamiento y la competencia con menor riesgo de recaídas
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