Los ocho municipios de Puebla administrados por Concejos Municipales tienen presupuestados en conjunto alrededor de 908.1 millones de pesos para 2026, una bolsa equivalente al 19.5% del gasto estatal asignado a la función de Salud y a 3.5 veces el presupuesto destinado a Recreación y Cultura.
Se trata de los recursos previstos para los municipios de Esperanza, Tepeyahualco, Acatlán de Osorio, Chalchicomula de Sesma, Tlachichuca, San Nicolás Buenos Aires, Cuautempan y Ahuazotepec, de acuerdo con documentos oficiales consultados para esta investigación.
No es dinero que haya aparecido con la llegada de los concejos. Son los presupuestos que corresponden a esos municipios y serán ejercidos por autoridades provisionales. La diferencia parece administrativa, pero importa: detrás de una figura creada para resolver una ausencia o una crisis de gobierno hay millones de pesos que deben llegar a las calles en forma de servicios, obras, seguridad, salarios y contratos.
Y no todos los municipios están jugando con la misma cantidad: Chalchicomula de Sesma tiene el mayor presupuesto, con 210.5 millones de pesos, seguido de Acatlán de Osorio, con 190.8 millones. Ambos concentran 401.3 millones: casi 44 por ciento de todo el dinero presupuestado para los ocho municipios.
En el otro extremo están Ahuazotepec, con 52.8 millones; San Nicolás Buenos Aires, con 53.6 millones, y Esperanza, con 63.4 millones. La distancia entre unos y otros obliga a mirar a los concejos como gobiernos provisionales con capacidades y recursos muy distintos.
Sin embargo, hay algo que los ocho tienen en común: alguien tiene que vigilar cómo se gastan esos 908.1 millones de pesos.
Los Concejos Municipales fueron instalados como una salida institucional a los presuntos nexos que los alcaldes mantenían con grupos del crimen organizado. Su carácter no elimina las obligaciones cotidianas de un ayuntamiento: administrar recursos públicos, contratar servicios, pagar nóminas, ejecutar obras y, sobre todo, rendir cuentas.
Aunque un concejo puede ser provisional, el dinero no lo es. La pregunta es: ¿los ocho tienen vigilancia suficiente?
Al Margen
Que no se olvide: en Esperanza fue detenido el exalcalde Isaac Rodríguez Ochoa por presuntos vínculos con la delincuencia; en Tepeyahualco fue aprehendido el exalcalde Said Godos Luna por abuso de autoridad y cohecho.
En Cuautempan y Ahuazotepec, los exediles Gerardo Cortés Caballero y Alfredo Ramírez fueron detenidos y acusados, respectivamente, de extorsión y peculado, en el primer caso, y de robo de vehículos y narcomenudeo, en el segundo.
Y antes, apenas al arranque del periodo para el que fueron electos, fueron detenidos los hermanos Uruviel, Giovanni y Ramiro González Vieyra: Uruviel, alcalde de Chalchicomula de Sesma, por extorsión, lavado de dinero y asociación delictuosa; Giovanni, de Tlachichuca, por los mismos delitos; y Ramiro, de San Nicolás Buenos Aires, por posesión de drogas.