Caso Lydia Cacho: 21 años de justicia a cuentagotas

Puebla /
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Veintiún años después de la detención ilegal y la tortura de Lydia Cacho Ribeiro, el caso sigue abierto: mientras el 20 de octubre se celebrará la audiencia para determinar la sentencia definitiva contra Mario Marín Torres, exgobernador de Puebla, Alejandro Rocha Laureano, uno de los policías condenados, recuperó su libertad tras cumplir su condena.

En diciembre de 2005, en una acción concertada por el entonces gobernador de Puebla y el empresario Kamel Nacif Borge, fue detenida Lydia Cacho Ribeiro. “Las razones por las cuales él me mandó encarcelar, torturar, perseguir e intentó silenciarme tienen que ver con su colusión, demostrada, para proteger una red internacional de trata y explotación de niñas y niños en México, denunciada en mi libro Los Demonios del Edén”, dijo la semana pasada Lydia Cacho en un video publicado en redes sociales.

Tras ser detenida, la periodista fue trasladada vía terrestre desde Cancún hasta Puebla en un trayecto de más de 20 horas, durante el cual fue víctima de tortura física y psicológica.

La componenda entre el político y el empresario quedó en evidencia cuando en febrero de 2006 se hizo público el contenido de una llamada en la que Marín le decía a Kamel Nacif que Lydia Cacho recibió “un pinche coscorrón”.

El proceso para que se haga justicia ha sido largo. Aunque en 2011 Marín completó su periodo de gobierno que comenzó en 2005, la tarde del 3 de febrero de 2021 fue detenido en Acapulco, Guerrero, en casa de su hermana. Ya era, en ese entonces, prófugo de la justicia.

La semana pasada quedó en libertad Alejandro Rocha Laureano, excomandante de la policía ministerial de Puebla, tras cumplir su condena de cinco años y seis meses de prisión por el delito de tortura en contra de Lydia Cacho. Fue encarcelado en 2018 y su liberación, escribió ARTICLE 19, “responde al cumplimiento de la totalidad de su pena y no implica un reconocimiento de inocencia”.

Al margen

“Ayer acabé de darle un pinche coscorrón a esta vieja cabrona. Le dije que aquí en Puebla se respeta la ley y aquí no hay impunidad, aquí quien comete un delito se llama delincuente, que no se venga hacer la víctima y que no quiera estar aprovechando para hacerse publicidad. Ya le mandé un mensaje, a ver cómo nos contesta, pero es que nos ha estado jode y jode, entonces que se lleve también su coscorrón y que aprendan también otros cabrones y otras que no voy a permitir esas cosas”, dice Mario Marín en la llamada que sostuvo con Kamel Nacif.

Pregunta obligada: hacer política y mandar mensajes, en la forma en la que lo entendía Mario Marín, ¿sigue vigente en el estado de Puebla?


  • Israel Velázquez G.
  • israelvelazquez@gmail.com
  • Periodista con estudios en Lengua y Literatura Hispánicas por la UNAM. Diplomado en periodismo de investigación por el CIDE, cursó el MasterLAB en edición de investigaciones periodísticas de Quinto Elemento Lab y la Cátedra Connectas Martin Baron, programa intensivo de formación de editores. Ha dirigido medios de Puebla y Guanajuato, y escrito para medios nacionales.
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